Número 2, Publicaciones

Investigación y Posgrado

VERA Sebastián yojansebastian@hotmail.com

  • Psicólogo, Profesor en Psicología y Doctor en Psicología (2019). Integrante de Organización Comunitaria Centro Ecuménico Poriajhú. JTP en Cátedra Perspectivas en Educación, Facultad de Psicología, UNR. Integrante investigador en Grupo de Trabajo CLACSO (2019-2022) Prácticas emancipatorias y metodologías descolonizadoras transformadoras. Eje: Productores, Métodos y Movimientos al intelecto social. Actualmente Cursa el Programa Especialización Posdoctoral en Metodología de la Investigación Crítica, en Instituto Pensamiento y Cultura en América Latina (IPECAL) Chiapas, México.

LAMPUGNANI Silvia sileslampugnani@gmail.com

  • Psicóloga / Psicoanalista. Doctora en Psicología (2016) Especialista en Psicología Clínica. Institucional y Comunitaria. Docente en Posgrados Maestría en Psicoanálisis con niños, Maestría en Psicoanálisis y en el PG de Especialización mencionada. Integrante de Comisión Académica de Doctorado en Psicología. Profesora Titular de Cátedra Psicología Socio comunitaria en UADER Entre Ríos. DIRECTORA del Programa Escuchar a niñas niños y jóvenes en clave de derechos. Y de Punto de encuentro familiar experiencia Rosario UNR

GEORGE Pablo pablogeorge@gmail.com 

  • Psicólogo (1989) Facultad de Psicología UNR. DOCTOR en PSICOLOGÍA (2018) egresado de Doctorado en Psicología Facultad de Psicología UNR. Docente en Seminario de Extensión en UNPSJB Sede Trelew, Chubut. Psicólogo Clínico. Asesor en Sindicato de Obreros y Empleados de Administración Pública, Chubut. Coordinador Gral. Acción Social, Municipalidad Trelew

 

RESUMEN

Este artículo reproduce las ponencias que cada uno de los tres autores -egresados del Plan de Estudios 2012 Doctorado en Psicología -Cat B CONEAU Res. Nº 1038/14- ha desplegado durante la Mesa de Diálogos titulada La Investigación en los Estudios de Posgrado en la Facultad de Psicología.

El evento se ha concretado por zoom, el día 08 de Octubre de 2020 con la notable coordinación de la Secretaria Estudios de Posgrado -Dra. María Flaviana Ponce- y ha formado parte de la programación de las IX Jornadas de Investigación en Psicología organizadas por Secretaría Ciencia y Técnica de la referida Facultad. Los tres panelistas si bien han desplegado sus exposiciones de modo específico y singular, no solo han logrado convergencia plena en el eje convocante sino que han generado un debate posterior altamente enriquecedor.

Palabras Claves: Investigación, Posgrado.

Investigation and Postgraduate

ABSTRACT

This article reproduces the presentations that each of the three authors – graduates of the 2012 Doctorate in Psychology Curriculum -Cat B CONEAU Res. No. 1038 / 14- has delivered during the Dialogue Table entitled Research in Postgraduate Studies at the Faculty of Psychology.

The event has been finalized by zoom, on October 8, 2020 with the notable coordination of the Secretary for Postgraduate Studies -Dra. María Flaviana Ponce- and has been part of the programming of the IX Research Conference in Psychology organized by the Science and Technical Secretariat of the aforementioned Faculty. Although the three panelists have deployed their presentations in a specific and singular way, they have not only achieved full convergence in the convening axis but have also generated a highly enriching subsequent debate.   

Organizaciones sociales y producción de salud mental

Sebastián VERA es Psicólogo, Profesor en Psicología y Doctor en Psicología (2019). Integrante de Organización Comunitaria Centro Ecuménico Poriajhú. JTP en Cátedra Perspectivas en Educación, Facultad de Psicología, UNR. Integrante investigador en Grupo de Trabajo CLACSO (2019-2022) Prácticas emancipatorias y metodologías descolonizadoras transformadoras. Eje: Productores, Métodos y Movimientos al intelecto social. Actualmente Cursa el Programa Especialización Posdoctoral en Metodología de la Investigación Crítica, en Instituto Pensamiento y Cultura en América Latina (IPECAL) Chiapas, México.

En primer término, agradezco a la Dra. Elsa Emmanuele, actual Directora del Doctorado en Psicología -Facultad de Psicología UNR- por construir junto a las autoridades de entonces, el actual Plan de Estudios 2012, instituido en los inicios de la gestión conducida por la Decana Ps. Laura Manavella. Pienso la continuidad que logró tener este Plan de Estudios del Doctorado como un acto político en la formación de docentes de nuestra Facultad. Asimismo, rescato la experiencia grupal mantenida a través de las sucesivas asignaturas denominadas Talleres de Tesis y Escritura de Tesis, en las que se promovían preciosos momentos de conversación que lograban impulsar la producción cooperativa y solidaria. De ese modo, ha sido posible entramar -siguiendo a Freire (1985)- algo que suele presentarse de manera fragmentada, me refiero a la investigación, la extensión, la militancia y la docencia en la experiencia áulica. 

Al ingresar en este Doctorado pude retomar preguntas y problemáticas construidas durante mi pasaje como estudiante -durante el año 2002- por la Cátedra Trabajo de Campo Área Educativa. Por entonces, estudiamos la articulación entre una organización social y una Escuela de la ciudad de Rosario a través de la implementación de Talleres de trueque. Durante esos años, los denominados espacios de trueque se construyeron como una de las formas que asumió la economía solidaria para enfrentar la crisis económica, el hambre y el desempleo. Pero también pusimos en tensión el lugar del Estado con respecto a cómo no quedar atrapados en esos lugares y producción de subjetividad que promueve la beneficencia asistencialista de las políticas neoliberales, cuyas características son la fragmentación, la focalización, la reproducción de la exclusión, fundamentadas en ese discurso meritocrático lleno de promesas de alcanzar una felicidad individualista

A partir del año 2003 se abre un campo de batalla en el que confluyen y divergen luchas sociales y políticas públicas. El gobierno kirchnerista de entonces, establece condiciones de diálogo con organismos de Derechos Humanos, Organizaciones Comunitarias y Movimientos Sociales, para desarrollar e implementar políticas de reconocimiento y redistribución de derechos, en relación con la memoria, verdad y justicia.  

En esta perspectiva, una de las tantas políticas promovidas desde el Estado Nacional ha sido el Banco Popular de la Buena Fe (BPBF). El BPBF es un programa formulado y gestionado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (MDSN) que articula con organizaciones sociales a las que entrega fondos para que brinden microcréditos con garantía grupal solidaria de palabra empeñada, apuntando a construir espacios de confiabilidad. La Vida de Centro es el momento de encuentro de los grupos que ya han recibido los créditos, el equipo promotor y en algunas ocasiones referentes de la organización. En dicho espacio se devuelve la cuota del microcrédito y se comparten logros y dificultades de los distintos proyectos y emprendimientos. Desde el año 2013 al 2016, mantuve reuniones quincenales con el equipo promotor para retrabajar las problemáticas que surgían y a su vez, colaborar en la planificación y coordinación de esos encuentros.

El Centro Ecuménico Poriajhú es una organización social que surge a mediados de los años ‘90 como resistencia al avance de las políticas neoliberales. Se ubica en barrio Copello, de la localidad de Capitán Bermúdez. La misión institucional de la organización es promover participación del pueblo para el protagonismo en la transformación de la realidad desde la educación popular. Esta misión oficia como control de Calidad, es decir, cualquier nuevo proyecto, política pública, taller cultural o programa que se quiera llevar adelante en la organización, se debate y si está en sintonía con la misión, se sostiene y avanza. Así ha sucedido con el Banquito -tal como es denominado por sus integrantes- ya que se aceptó y por ende, se decidió su implementación.

De este modo, también enmarco los planteos de mi Tesis de Doctorado dentro de la Ley de Salud Mental Nº 26.657 en lo que respecta al trabajo de las organizaciones sociales en la dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los Derechos Humanos y sociales de toda persona.

Como propuesta de abordaje metodológico, he adoptado la alternativa nominada Investigación-Acción Participativa, procedente de nuestra hechura Americana.

Desde estos posicionamientos es posible hacer una crítica al carácter extractivista metodológico, en tanto la cuestión no pasa por sacar información, sino que se construye conocimiento a través del debate crítico desarrollado en situación dialógica que amplifica los territorios de la conversación. Sin esto resulta imposible interrumpir la burocratización y tecnocratización del pensamiento. En consecuencia, uno de los aspectos a cuidar en el proceso de la investigación es cierta pretensión vanguardista de darles voz a otras personas. No somos investigadores que damos voz porque el otro tiene voz, la cuestión es traer la propia voz y co-construir conocimiento, garantizar que esas voces tengan lugar. Esto interpela nuestra práctica como investigadores. En esta perspectiva los conocimientos son geo-corpo-político-situados (Sosa, 2020) con sujetos ausentes en la teoría y en la historia. Por lo tanto, se confiere una objetividad parcial, es decir, no se busca la objetividad universal de la modernidad (hombre, blanco, europeo, heterosexual).

Con respecto a los momentos significativos de la Tesis ubico una primera etapa (hacia fines del año 2013 y principios del año 2014) en las reuniones situadas como Vida de Centro, época en la que aparece una queja mortificante ligada a las situaciones sociales de inseguridad, robos, linchamientos y muerte. Predomina el desánimo y la mora, ya que muchas de las personas que habían recibido el microcrédito no participaban de las reuniones y tampoco devolvían la cuota. Murillo (2011) plantea que el miedo a la inseguridad no constituye un efecto indeseado sino un estímulo promovido por la ideología de mercado a través de los medios masivos de comunicación para alentar la competencia individualista. En equivalente dirección, Galende (2015) señala que la inseguridad es una de las estrategias políticas y culturales de los mercados, ya que necesitan de individuos aislados, refugiados sobre sus propias vidas, consumiendo bienes y servicios.

En un segundo momento realizamos reuniones de discusión – reflexión con las promotoras y referentes de la organización para problematizar y desnaturalizar tanto sea la queja como el desánimo derivado de la inseguridad y efecto de políticas neoliberales, generadoras de una desresponsabilización que obturaba la participación en la Vida de Centro.

La problematización condujo a la necesidad de volver a situar la experiencia. Dicho en otros términos, no resultaba posible continuar de cualquier manera, el Banquito se podía cerrar. Pero en esa situación límite, el microcrédito se logró resignificar como herramienta de transformación a través de la cual, muchas personas empezaron a habitar la experiencia del ejercicio del derecho al crédito, algo que a los habitantes de barrios populares se les negaba si no disponían de un recibo de sueldo o garantía.

En relación con aquellas personas que dejan de asistir o que participan intermitentemente, se las visita, se abre un espacio de escucha para saber sobre su situación y puedan contar qué dificultades están atravesando. Algunas de ellas logran plantear que tienen vergüenza porque no les ha ido bien con el proyecto o emprendimiento y en consecuencia, no pueden devolver la cuota. Se arman entonces, estrategias solidarias para salir adelante. Se logra además, socializar una serie de situaciones ligadas con el mal trato, la humillación, el desprecio, la discriminación. Alojar esos dichos y atenuar esa vergüenza culpabilizante que producen las políticas neoliberales, constituyó un registro importante hacia la apropiación, el reconocimiento y el ejercicio del derecho.

En ese sentido, sigo la crítica que el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos realiza a la concepción liberal – individualista del derecho, para proponer que los Derechos se construyen con otras personas, es decir, el otro no es un límite sino una posibilidad para el ejercicio del Derecho.

Ahora bien, si algunos tienen garantizado sus derechos y otras personas no, esos derechos garantizados se convierten en privilegios y por ende en núcleo de violencia, porque si “mis derechos terminan donde comienzan los derechos del otro” cuanto menos otros haya, mejor (Stolkiner, 2015).

Desde esa concepción del Derecho, trazamos territorios de juego en la Vida de Centro. Winnicott (2003) sostiene que el jugar y la experiencia cultural ocupan tiempo y espacio, y vinculan el pasado, el presente y el futuro. Cullen (1997) plantea la resignificación del tiempo lúdico como algo que interrumpe el tiempo pragmático, empresarial y acumulativo (producir más en el menor tiempo posible). Resignificar el tiempo lúdico permite recrear vínculos y entre el dar – recibir – devolver un microcrédito se restituye la intimidad necesaria para el advenimiento de experiencias solidarias. El vínculo que implica dar y recibir no es humillante cuando quien entrega sabe que no está produciendo un simple acto de misericordia sino un ejercicio de justicia, y quien recibe se afirma como acreedor del derecho debido a los padecimientos sufridos por las injusticias del sistema.

Dichos planteos permiten traer el hilo de la historia y la esperanza. Una de las personas que recibió un microcrédito dijo en torno a los encuentros situados como Vida de Centro “acá hay un clima de entusiasmo reflexivo”, “me hace acordar a las reuniones que teníamos con mis compañeros en la secundaria que ayudaban en los barrios, organizaban la copa de leche y luchaban por el medio boleto estudiantil” (Abril de 2015). En ese momento se compartieron recuerdos y vivencias sobre la dictadura y el terror en el cordón industrial, el desconocimiento sobre las desapariciones y la tortura. Esa misma persona planteó que por entonces, creía que dejaba de ver a sus compañeros porque se enojaban con sus padres y se iban de la casa. Y en otra oportunidad cuenta que muchos años después, durante el transcurso de una visita al Museo de la Memoria empieza a ver fotos y a reconocer que aquellos mismos compañeros integran el conjunto de personas desaparecidas. Narrativa que genera un fuerte impacto en el grupo. Pasado ese impacto, se logra articular un momento de encuentro y entusiasmo reflexivo propiciado por el espacio del juego en el tiempo del derecho, con otras formas de lucha y organización que fueron desmanteladas por el genocidio de los años ‘70. En esta perspectiva es posible situar un trabajo de filiación que interrumpe la realización simbólica de las prácticas sociales genocidas (Feierstein, 2011).

Esto mismo es motivo de celebración. Parafraseando a Rozitchner (2011) la celebración es posible cuando se logra interrumpir la mortificación, rompiendo los límites que el terror nos impuso. Entonces, el cuerpo puede volver a desplegarse y enlazarse con otras corporalidades. Esto posibilita incrementar los niveles de organización comunal, algo que las políticas neoliberales atacan con todas sus fuerzas corporativas.

El momento de cierre de la experiencia consistió en la elaboración de las Narrativas del Banquito. Las narrativas no son solo palabras sino acciones que construyen, actualizan y mantienen la realidad. Construyen significados y transforman la realidad en la que se producen dando lugar a diversas lecturas. Tanto las personas que recibieron el microcrédito, las promotoras, los referentes de la organización y los investigadores son responsables de la producción de conocimiento y al finalizar las Narrativas del Banquito nadie está en la misma posición de cuando empezó o ingresó. Asimismo, la mayoría de las integrantes son mujeres luchadoras que reciben un microcrédito y que buscan interrumpir el círculo de la beneficencia y el asistencialismo en el que han estado para apropiarse y ejercitar los derechos. En sintonía con dicho planteo, considero la confiabilidad construida entre una Organización Civil sin fines de lucro articulando con un Estado que genera programas y políticas públicas que traman singulares pasajes en torno al ejercicio de los derechos. Esa trama está compuesta por una multiplicidad de colores, ya que no hay una matriz, es decir, una única manera de transitar esos pasajes.

De hecho, una de las personas que entró a partir de la experiencia del trueque en el año 2000, luego en el año 2006 empezó a recibir microcréditos y sostiene su Comercio, es fuente de sostén familiar y actualmente está como referente de la Organización. Otra persona que es tejedora y tallerista de Poriajhú a partir del banquito no solo participa en la organización sino que su producción se puede encontrar en el Almacén de las Tres Ecologías (Rosario). Otra compañera también empezó con la experiencia del Banquito y actualmente es referente de la organización articulando con la Red de Comercio Justo del Litoral. Además de impulsar la perspectiva feminista en Poriajhú, engramillando con otras organizaciones del cordón industrial para incidir en la formulación e implementación de políticas de cuidado, contra la violencia y maltrato hacia las mujeres.

De este modo, vinculo la experiencia cultural del Banco Popular de la Buena Fe desarrollada en el Centro Ecuménico Poriajhú con la Tesis de Ulloa (2011) sobre la Salud Mental como producción cultural, como variable política y como contrapoder.

La Salud Mental como producción cultural, pese a la intimidación que genera la inseguridad y los efectos inhibitorios de la queja es posible crear otras condiciones de tiempo y espacio para jugar en el territorio del derecho, para historizar, para celebrar como un momento de agradecimiento, para registrar lo logrado, planificar el porvenir y retomar lo pendiente.

La Salud Mental como variable de lo político se relaciona con la posibilidad promover un acto político, entendiéndolo como un gesto de interrupción en la producción de subjetividad de las políticas neoliberales. El mismo se expresa y materializa cuando se logra hacer retroceder la intimidación y ese lugar es ocupado por la resonancia íntima.

La Salud Mental como contrapoder se vincula con la disponibilidad para hacer algo en condiciones adversas, y transcender a partir de las acciones. De esta manera, la toma de conciencia del malestar posibilita el pasaje de lo establecido hacia la medida de lo posible, para así materializar lo inédito viable (Freire, 1985).

Actualmente continúo ligado a Poriajhú a través del área de Educación Popular, sosteniendo un taller de ajedrez y en tiempos de pandemia trasmitimos emisiones radiales desde La Poria es un aula comunitaria cuyo micro se llama precisamente Jaque Radial.

También elaboramos un Programa de Extensión con María Belén Gariboldi y María Eugenia Arroyo sobre Comunicación comunitaria y educación popular en tiempos de pandemia, invitando a la comunidad educativa de la Facultad de Psicología a que envíen audios breves con cuentos, poesías, recetas de cocina y/o juegos. Los mismos son editados y difundidos en el referido micro radial, articulando con otras escuelas y talleres culturales.

Por último, agradezco a quien ha oficiado como mi Directora de Tesis, la Dra. Ruth Sosa por su invitación a participar en un Grupo de Trabajo de CLACSO que se denomina Prácticas emancipatorias y metodologías descolonizadoras transformadoras en el eje Productores, Métodos y Movimientos al Intelecto Social y por referenciarme con las coproducciones comprometidas del sociólogo Alberto Bialakowsky. Desde este eje sostenemos conversaciones a través de los Cuadernos abiertos de Crítica y Coproducción. Las ciencias interrogadas. Fundamentos para una praxis científico-tecnológica transformadora.

Este eje impulsa el OMIS -Observatorio de Movimientos al Intelecto Social- que está integrado por intelectuales comprometidos con la coproducción investigativa y con los movimientos dirigidos a interpelar el intelecto social como sujetos colectivos. La creación del OMIS tiene una doble tarea: por un lado, recuperar la experiencia, demandas y propuestas de aquellos Movimientos del siglo XX que se consideren referentes teóricos y prácticos. Por otra parte, contribuir a registrar los espacios públicos de  acción colectiva como espacios de construcción de conocimiento. 

En la actualidad, estoy inscripto y cursando el Programa de Postdoctorado sobre Metodología de la Investigación Crítica en el Instituto de Pensamiento y Cultura en América Latina -IPECAL- ubicado en Chiapas, México.

IPECAL es una Institución de Enseñanza Superior, fundada en el año 2003, reconocida por el Estado Mexicano y registrada en REINICYT / CONACYT. Se trata de una organización civil sin fines de lucro que surge con el propósito de constituirse en un espacio de encuentro, debate y articulación de sujetos en los procesos de transformación social. En ese sentido, contribuye a identificar problemas socioculturales que afectan a diferentes grupos sociales y a la investigación y detección de demandas específicas de la población de nuestros países. Este proyecto intelectual cobra un fuerte impulso a partir de las producciones vinculadas con la Epistemología de la Conciencia Histórica o del Presente Potencial, postura epistémica de tradición crítica recreada por el Dr. Hugo Zemelman. También con la Pedagogía de la potencia y Didáctica No Parametral desarrollada por la Dra. Estela Quintar, quien coordina los encuentros semanales denominados círculos de reflexión a través de una plataforma virtual propiciando el encuentro conversacional con compañeros y compañeras de Brasil, Perú, Colombia y México.

Referencias bibliográficas

Cullen, C. (2008). Crítica de las razones de educar: Temas de filosofía de la educación. Buenos Aires, Argentina: Paidós.

Feierstein, D. (2011) El genocidio como práctica social: Entre el nazismo y la experiencia argentina. Hacia un análisis del aniquilamiento como reorganizador de las relaciones sociales. Buenos Aires, Argentina: Fondo de cultura Económica.

Freire, P. (1985) Pedagogía del oprimido. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI.

Galende, E. (2015) Conocimiento y prácticas de Salud Mental. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina: Lugar.

Ley Nacional de Salud Mental  N° 26.657 (2010). Recuperado de http://www.msal.gob.ar/saludmental/images/stories/info-equipos/pdf/2013-09-26_ley-nacional-salud-mental.pdf

Murillo, S. (2011). La cultura del malestar. Revista Palabra. Recuperado de: http://psicologossalta.com.ar/la-cultura-del-malestar/

Rozitchner, L. (2011) Materialismo ensoñado. Ensayos. Buenos Aires, Argentina: Tinta Limón.

Sosa, R. (2020) La producción de narrativas como dispositivo de co-investigación y de praxis sociopolítica. Notas en movimiento. Cuadernos abiertos de Crítica y Coproducción Nº 1 (pp. 6-13). Las ciencias interrogadas. Fundamentos para una praxis científico-tecnológica transformadora. Buenos Aires, Argentina: CLACSO.

Stolkiner, A. (2015) El enfoque de derechos en salud y las prácticas en salud mental. En: Calmels, J. (et. Al.) Experiencias en salud mental y derechos humanos: Aportes desde la política pública, (pp. 17-28). Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Secretaría de Derechos Humanos.

Ulloa, F. (2011) Salud ele-Mental: Con toda la mar detrás. Buenos Aires, Argentina: Libros del Zorzal.

Winnicott, D. W. (2003) Realidad y Juego. Barcelona, España: Gedisa.

Filiaciones y conversaciones ¿Una deuda pendiente?

Silvia LAMPUGNANI

Silvia LAMPUGNANI es Psicóloga / Psicoanalista. Doctora en Psicología (2016) Especialista en Psicología Clínica. Institucional y Comunitaria. Docente en Posgrados Maestría en Psicoanálisis con niños, Maestría en Psicoanálisis y en el PG de Especialización mencionada. Integrante de Comisión Académica de Doctorado en Psicología. Profesora Titular de Cátedra Psicología Socio comunitaria en UADER Entre Ríos. DIRECTORA del Programa Escuchar a niñas niños y jóvenes en clave de derechos. Y de Punto de encuentro familiar experiencia Rosario UNR

Esta convocatoria y esta conversación entre pares tiene el valor de rescatar la oportunidad que el Plan de Estudios 2012 del Doctorado en Psicología, nos propuso: poner nuestras producciones a conversar.

En este marco extraordinario en que nos sitúa la pandemia y que nos impacta al punto de decir con Juan Carlos Volnovich (2020) “Nos dormimos en un mundo y despertamos en otro”, la propuesta de rescatar las investigaciones de nuestras Tesis es una invitación ineludible a pensar por un lado, en qué de aquellos desarrollos cobran actualidad en relación a la situación extraordinaria que atravesamos y en segundo lugar, la propuesta a la que atiende el nombre de esta mesa: la relación entre investigación y posgrado en esta Facultad de Psicología. A los efectos de esta presentación me gustaría vincular con la puesta en agenda del compromiso ético político y legal que nuestra formación como Psicólogos tiene con la Salud Mental, los Derechos Humanos y la irrenunciable tarea de propender hoy más que nunca a su vigencia. Vigencia marcada por la potencia subjetivante de un modo de pensar a los Derechos Humanos tal como define Gilou Royer de García Reinoso (2005):

Los Derechos Humanos no son meramente tarea humanitaria, pueden ser tarea humanizante; colaborar a crear las condiciones para ser humano. Es decir, sujetos, y sujetos de su vida, no reduciendo su existencia a un destino de objeto/por maltrato o exclusión, o también por masificación complaciente. El sólo hecho de testimoniar, transforma, el ruido ensordece la tierra con su furor, en gritos y silencios humanos. Al poder ser oídos, estos se transforman en palabra, en llamado y en acciones solidarias subjetivantes.

La situación de Pandemia impactó traumáticamente en la cotidianeidad. Perdimos las referencias cotidianas de un día para el otro. Aislamiento. Distanciamiento. Encierro. Irrupción de un sistema mundo distinto. Otro tiempo, otro espacio, otras maneras de acercarnos. Otros modos de estar con otros.

En este marco, rescatar algunos de los hilvanes de mi Tesis doctoral me ayudan a redimensionar algunas de las reflexiones propuestas acerca de la experiencia  de exilio obligado a que son sometidos niñas y niños separados de sus familias por medidas jurídico-administrativas (hoy denominadas medidas excepcionales). La problemática que  plantea  mi Tesis es la de los niños cuyos padres no pudieron constituirse o ser soportes (en lo cotidiano) de las funciones de filiación, el tratamiento institucional que se le da a este problema y el trabajo que cada sujeto hace frente a esto. Muchas de estas historias de niñas, niños y jóvenes separados de sus familias por intervención estatal dan cuenta de un exilio radical de las marcas del otro, no sólo de los progenitores sino en muchos casos de la legalidad del Otro social. Exilio radical que tiene como consecuencia la desafiliación.

Para aludir a la dimensión singular del problema podemos expresarlo como el problema de qué hacer con las ausencias radicales de los sujetos en  exilios provocados por procesos de intervención, pero también por la exclusión, por la desigualdad social. Pregunta que hoy cobra vigencia respecto a la experiencia que estamos atravesando. Conmovidos en la empatía, esta situación que nos encierra para cuidarnos, nos invita a volver la mirada a aquellas niñas, niños y jóvenes que viven en contextos de encierro o  en instituciones. Niñas, niños y jóvenes que -intervención del Estado mediante- perdieron sus referencias de un día para otro. En función de situar los efectos de esta pérdida proponemos re pensar un tratamiento social a esas referencias, que genere condiciones de posibilidad al lazo filiatorio, al lazo fraterno/sororo, al cuidado y a la protección. Desde una dimensión general, la catástrofe que el discurso neoliberal como dispositivo de subjetivación provee es la pérdida radical del lazo con el otro en la individualización. Catástrofe que da visibilidad a otros exilios. Resulta imprescindible entonces la pregunta por la filiación en sentido amplio, en relación al lazo social y en relación con el semejante y como bisagra de la filiación, la pregunta por la fraternidad, la sororidad, por ese otro, que al decir de Freud (1921) puede hacer las veces de enemigo, modelo, auxiliar, objeto.

La Tesis intenta desplegar una interpretación de la filiación más allá del sentido jurídico del que se la ha impregnado para recuperar su valor en términos de escritura de la configuración subjetiva. Relacionarla con el modo de institución de las diferencias en la serie genealógica, y con el marcaje institucional que hace de un individuo, otro, nos pone en un rumbo respecto de la construcción de alteridades. 

En la dimensión socio- histórica, revisar la relación de la filiación con los modos de pertenencia y segregación, nos mostró la instrumentalización de la filiación en la configuración de alteridades históricas y filiaciones sociales. La Tesis ha intentado mostrar la complejidad del entramado de discursos y prácticas que van desplazando el poder de alianzas y filiaciones de la égida eclesial a su administración estatal y los linajes histórico – sociales que esas transformaciones produjeron.

La lectura de los procesos históricos en relación con las filiaciones sociales que producen, permite recortar tres momentos que no son superadores entre si y que se van incluyendo recíprocamente: el proceso de conformación de la intervención del Estado en la vida de los niños que generó lo que algunos autores como (Frigerio, 2008); (Costa, M; Gagliano R. Del L, 2000) denominan la división de las infancias, pero que a los fines de esta indagación, se puede visualizar como la emergencia de la categoría de irregularidad social; la apropiación de niños y niñas como forma de aniquilación y el proceso de institución del niño, niña y adolescente como sujeto de derechos

En el primero se configura una verdadera tecnología institucional en la que escasas instituciones públicas y una red de instituciones filantrópicas se hacen cargo de la niñez abandonada, que queda bajo tutela. Posteriormente, las políticas estatales y poblacionales generan una conflictividad social que hace emerger otros linajes o configuraciones teñidas de irregularidad por la cual abandonados o desvalidos de antaño, pasaron a representar, marco legislativo mediante, irregulares y delincuentes, sin por eso dejar del todo atrás las configuraciones subjetivas y el tratamiento institucional anterior.

El segundo momento se caracteriza por la instauración de mecanismos de apropiación de la descendencia. La apropiación y el secuestro de la prole como el mayor atentado humano, reaparece en el escenario social como el retorno de lo que intentó ser sepultado. El genocidio de la empresa colonial perpetrado en la implantación de los Estados – Nación, que hizo del secuestro y robo de los hijos una técnica de dominación, atacando la descendencia como intento de extinción definitiva de la herencia biológica, psicológica e ideológica de las víctimas, reaparece con la implantación del Estado terrorista y el plan sistemático de bebés.

En el tercer momento que se caracteriza por el avance neoliberal, el despojo de formas de protección social de grandes sectores poblacionales que producen la desaparición de formas de vida, la desaparición del trabajo como referencialidad, el detrimento de pautas de socialización y políticas de crianza. Contemporánea a la retracción del rol del Estado en las políticas de protección a los sectores menos favorecidos, aparece un sofisticado organigrama estatal con especificaciones de funciones en atención a la infancia. Paradojalmente, es la década en la que a nivel global se incorpora en concierto con la Convención de los Derechos del Niño, la noción de niño como sujeto de derechos y la nueva doctrina jurídica de la protección integral. Por un lado, polarización social, con niños en la calle, consumiendo, pérdida de soportes de referencias del mundo adulto, socavamiento de organizaciones comunitarias y por otro la visibilización de niño en discursos académicos y políticos como sujeto de derechos, Se puede leer como efecto de esta polarización la propuesta de una identidad infantil que no corresponde necesariamente con el encuentro solidario entre adultos y niños en una asimetría que sea garantía de derechos proclamados y no un desentendimiento de la responsabilidad de los adultos frente a las nuevas generaciones.

En otra dimensión, la reconstrucción biográfica de testimonios y tratamientos habilitan que relatos y reconstrucciones desplegados en la Tesis muestren que la institucionalidad puede discontinuar a los sujetos de sus referencias filiatorias y perpetuar el desamparo pero también brindar condiciones de filiación o reafiliación. La lectura de las trayectorias institucionales y pasajes biográficos de niños, niñas y adolescentes nos permite recortar como problemática fundamental el trauma que en la filiación produce la separación de niños y niñas de su familia, y las dificultades que los diferentes ámbitos de intervención y alojamiento tienen para brindar oportunidades de elaboración de ese trauma.

Si bien en algunos casos la separación de niños y niñas de la familia es inevitable, repensar los efectos arrasadores que puede ocasionar si no va acompañada de soportes que permitan al sujeto contar y contarse en una cadena filiatoria. El seguimiento de verdaderas trayectorias institucionales de niños y niñas que han sido separados de sus familias por medidas excepcionales, y devueltos en reiteradas ocasiones por otros ámbitos familiares o de guarda muestra definitivamente que la separación por sí misma no provee las condiciones para construir otros lazos.  Ante el trauma histórico generado por los procesos de intervención del Estado en la filiación, la Tesis propone un trabajo de interpelación crítica, intentando buscar condiciones de posibilidad que permitan que el soporte colectivo habilite la tramitación de marcas no simbolizadas, permitiendo la contingencia de procesos de filiación.

Hoy más que nunca, en este contexto resulta imprescindible lo que proponemos a partir de la lectura de los procesos ante dichos: nuestras niñas y niños buscan y en esa búsqueda balizan el camino de nuestras intervenciones. Está en nosotros alojar sus búsquedas apostando a una comunidad que se constituya en el rasero de una fraternidad que restituya el reconocimiento, la empatía y el miramiento al otro. Es necesario que el Otro social, los otros, y nosotros restituyamos el sentido y la justicia en el reconocimiento.

En ese sentido, me parece  interesante rescatar el valor de estas Jornadas como una puesta en común, una necesaria e ineludible forma de enlazar para hacer visibles las producciones e invenciones que en cada espacio hacen autores y equipos docentes y también para ponerlas a trabajar, a relanzar otros decires, preguntas y discursos. Y festejar esta puesta en conversación.

Las condiciones que estamos atravesando, que pusieron en visibilidad las enormes desigualdades sociales, materiales, culturales, hacen necesario situar en agenda el compromiso ético político y legal que nuestra formación como Psicólogos tiene con la Salud Mental, los Derechos Humanos y la irrenunciable tarea de propender hoy más que nunca a su vigencia.

Aprovecho entonces esta conversación para compartir algunas reflexiones y preocupaciones acerca de estas condiciones y esta puesta en agenda y los obstáculos y repeticiones con las que nos encontramos.

¿Qué visibiliza este tiempo que estamos transitando en relación al saber, a nuestras prácticas y a nuestro compromiso ético político con la Salud Mental y los Derechos Humanos?

En este primer punto me quiero detener en el enlace que nos ofrece el tema de esta mesa: la relación de la investigación con los estudios de Posgrado en este contexto tan especial y en la coyuntura que nos dan las posibles articulaciones entre las cuerdas tendidas por las investigaciones de posgrado y la formación de los psicólogos y su relación y compromiso con la recuperación social del saber. 

Como integrante de los equipos académicos tanto del Doctorado en Psicología como de la Maestría en Psicoanálisis, la Maestría en Psicoanálisis con Niños y la carrera de Especialización en Psicología Clínica, Institucional y Comunitaria me encuentro con valiosísimas producciones escritas que intentan articular las invenciones de maestrandos y doctorandos. La mayoría pone en juego la propia experiencia y las preguntas y obstáculos que ofrece la práctica. Asimismo es muy importante reconocer los cambios que han sido relevantes en la formación de Posgrado, como la implementación del nuevo Plan de Estudios del Doctorado que instituye una formación que tiene en cuenta el diálogo e intercambio de producciones cuyo efecto visible es el aumento exponencial de compañeros egresados. Asimismo, es destacable el impulso dado durante esta última gestión a la puesta en común de problematizaciones, producciones y  publicaciones. La puesta en marcha y avance del repositorio de Tesis y Trabajos Finales que representa una base de datos imprescindibles para la consulta y la trasmisión de las experiencias que puedan articularse con la formación. Las producciones son riquísimas e inmensas.

Sin embargo podríamos preguntarnos ¿cuánto de esta enorme producción impacta en el cambio de sentido de las prácticas en el horizonte aludido respecto de la producción en Salud Mental? ¿Cuánto de esta sistematización nos permite consolidar y enriquecer nuestra labor docente?

Invierto la última formulación y me pregunto: ¿cuánto de esta producción logramos socializar? ¿Cuáles serán los caminos para hacerlo? ¿Cuánto de  nuestras investigaciones contribuyen a la producción interdisciplinar y comunitaria de saberes? 

La investigación puede ser un desafío en el que el ARCHIVO VIVO,  múltiple y también actual de una práctica, se constituya en el insumo para la indagación y la conceptualización. Esto reporta algunos trabajos adicionales al mero registro: por ejemplo el trabajo de hacer entrar el TESTIMONIO de la práctica en la coherencia discursiva, haciendo hincapié en las continuidades y discontinuidades, explicitando los puntos de quiebre y contradicciones para producir nuevos decires sin perderse en los rodeos que nos ha insumido.

Otro desafío que nos propone la Investigación en el marco propuesto es el de sostener los encuentros y las búsquedas sin protegerse de lo que se desconoce. Eso nos lleva a la tensión entre la imposibilidad de exterioridad y la necesidad de fundar una distancia que permita la lectura. Y al mismo tiempo, pensar la relación de esa lectura con las teorías, otras lecturas o posiciones que sostenemos, de tal manera que nos permitamos mantener las preguntas sin que una interposición teórica nos aleje de las fuentes de la interrogación, sin que el proceso investigativo aparezca como una técnica a aplicar. Se trata de evitar aplastar esa potencia interrogativa de la práctica.

Otro esfuerzo alude a poner en diálogo lo singular, que es el rasgo propio que obtiene en cada situación lo que estamos investigando o sus rastros y lo particular que se refiere a lo típico. Esfuerzo de descotidianizar – objetivar la práctica y además intentar leer procesos más allá de los problemas inmediatos.

En el marco de esta propuesta ante la tarea investigativa nos parece pertinente volver a preguntarnos algunas cosas. Preguntas que no son nuevas, son algo así como tirar de nuevo los dados en un juego de la oca en la que muchas veces parece que el azar nos reenvía al punto de partida.

  1. ¿Cómo ponemos a conversar estas producciones de tal manera que logren un impacto en nuestra formación y práctica como Psicólogos en las coordenadas de Salud Mental y Derechos Humanos?
  2. ¿Cómo hacemos para que estas producciones entren en conversación con otros saberes no solo disciplinares sino comunitarios y logren eficacia en términos de modificar los sentidos de las prácticas? Conversar implica contar con interlocutores. Esto quiere decir atender a la recepción, respuesta y concernimiento del otro en el problema o problematización a abordar.
  3. ¿Cuáles son los estatutos y tratamientos del otro en esas producciones?

En un breve paréntesis cuento una anécdota con un compañero de equipo. Estábamos en una puesta en común de autores de una publicación. Mi compañero comenta sobre el evento algo que muchos pensamos pero que quizás pocos nos animemos a decir: “en estas situaciones cada uno está esperando decir lo que quiere decir sin escuchar mucho al otro

En relación a lo que venimos diciendo, esta tendencia que puede ser epocal de que cada uno se quede con lo que pensó y nada más, es uno de los riesgos que corren estos encuentros y también los profusos tessaurus de textos e investigaciones.

Riesgo, declinación… de una época en la que la información invade al mismo tiempo que apabulla y aplasta toda temporalidad reflexiva y crítica.

Otro riesgo o declinación es que la cuerda individual mate la producción colectiva reasegurando caminos académicos para el bien decir sin conmoción de certidumbres.

Otro obstáculo es que en ese afán de decir o intentar causar enunciado repitamos lo que otros dicen o usemos lo que otros escriben sin respetar las distancias, ni las diferencias ni las producciones históricas, sin rescatar las filiaciones con el componente de ligadura pero también desligadura que toda filiación teórica también tiene.

Muchas veces en estas producciones, nos servimos del otro para reafirmar nuestras ideas. En ese caso no hay conversación posible. Recuperar nuestras filiaciones en las producciones, interrogar nuestros ideales y pertenencias puede ser un camino que abra al intervalo necesario para la apropiación del saber y también para la transmisión. No se trata de fidelidades conceptuales, textuales, dogmáticas.

Tal como afirma Royer de García Reinoso (2005: p. 137): “Es importante trabajar los entrecruzamientos discursivos, y detectar los discursos hegemónicos, que amenazan con la excomunión a quien eleva una voz diferente, discordante con ellos”. Se trata de poder producir en la diferencia y descubrir la potencia del debate y la fuerza creativa que lo impulsa.

La educación popular nos brinda claves para evitar algunas recaídas en la política de la inmunización. Se trata de tener en cuenta lo que el otro dice o expresa, retomar, reconocer a ese otro en el decir. Y retomar para avanzar en el pensamiento, para abrir otros decires.

Referencias Bibliográficas

Costa, M & Gagliano R. (2008). Las infancias de la Minoridad. Una mirada histórica desde las políticas públicas. En S. Duschatzky, Tutelados y asistidos. Programas Sociales, Políticas Públicas y Subjetividad (pp. 69-118). Buenos Aires: Paidos.

Freud, S [1921] (2007) Psicología de las masas y análisis del Yo. Obras Completas. Tomo XVIII. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Frigerio, G. (2008) La división de las infancias: Ensayo sobre la enigmática Pulsión  Antiarcóntica. Buenos Aires: Del estante.

Royer de García Reinoso (2005) Relaciones del psicoanálisis con lo social y con lo político. En Major, R. (2005) Estados generales del psicoanálisis. Perspectivas para el tercer milenio. Buenos Aires: Siglo XXI

 

La práctica de la Investigación

Pablo R. GEORGE

Pablo R. GEORGE es Psicólogo (1989) Facultad de Psicología UNR. DOCTOR en PSICOLOGÍA (2018) egresado de Doctorado en Psicología Facultad de Psicología UNR. Docente en Seminario de Extensión en UNPSJB Sede Trelew, Chubut. Psicólogo Clínico. Asesor en Sindicato de Obreros y Empleados de Administración Pública, Chubut. Coordinador Gral. Acción Social, Municipalidad Trelew

Se nos ha pedido que hablemos hoy sobre nuestra experiencia en el proceso de investigación, ya sea en la Tesis doctoral o en ensayos sobre temas teóricos o clínicos. Compartiré algunas anécdotas y -al mismo tiempo- trataré de ir dejando pistas para pensar la práctica llamada de investigación y algunas ideas sobre Posgrado.

En primer lugar, me gradué como Psicólogo en diciembre del año 1989 y en enero de 1990 estaba llegando a Trelew -Pcia. Chubut- por el trabajo que tenía en esa época. Suelo referirme a la ciudad de Trelew como el culus mundi… aunque seguramente hay lugares peores. Para ilustrar el punto digo que la Universidad más cercana en la que se dicta la carrera de grado de Psicología se

encuentra a 722 km de Trelew. De Rosario estoy a casi 1.500 km. Cuando llegué, mi número de Matrícula Provincial ha sido 131. Hoy somos más de mil colegas, dispersos en un territorio de 224.686 km2 y con una población de casi 619.000 almas y algunos desalmados.

Desde 1992 empecé a investigar varios de los temas que desarrollé posteriormente en mi Tesis doctoral y lo hice en el interior de un grupo que trabajaba en Puerto Madryn con adolescentes de la calle, marginalizados, en conflicto con la ley Penal, según una alusión lamentable. Me gustaría señalar que aquellos comienzos de investigación se dieron en el contexto de un diálogo sin concesiones con docentes, con un ingeniero agrónomo, con militantes de lo social y de lo político, y hasta con un abogado –rara avis en el rubro- brillante pensador de interminables temas.

¿Por qué lo cuento? A menudo nuestro modo de pensar en los ámbitos del Psicoanálisis refleja una uniformidad asombrosa, tanto en los lugares comunes como en los estilos discursivos, en las referencias y hasta en ciertas poses. En algún momento esto me llevó a hablar de la Otrodoxia para aludir a lo académica y/o escolarmente correcto. Tanto es así que en consultas previas a mi ingreso al Doctorado en Psicología -en los años 2010 y 2011- contacté con alguien que a posterioridad -una vez que ingresé al cursado del actual Plan de Estudios 2012, impulsado por la nueva gestión de entonces- se comunicó con otras personas con el explícito propósito de que no me ayudaran. El problema está desde siempre: hay gente que cree que maneja una teoría a la que no le falta nada, como denunció Winnicott en su carta de Klein (17-11-1952) señalando un “lenguaje muerto” como resultado de ese encierro en una teoría – respuesta, que -según decía- es “un rompecabezas al que no le falta ninguna pieza” Winnicott, D. (1952).

Por su parte, Ignacio Lewkowicz  (2004: p.120) afirma:

Lo cierto es que en estas condiciones, la institución puede constituirse en mera proveedora de reconocimiento, es decir, de identidad imaginaria. Puede darse el caso límite -como ocurre en la penosa actualidad de la institución historiadora- en que funcione como organización de la identidad entre colegas, como un círculo de reconocimiento mutuo, sin otra eficacia que el respeto estatutario de las reglas de convivencia y reconocimiento.

La práctica de consultorio y aquella práctica en Madryn con problemas acuciantes, tanto individuales como sociales, me ha llevado a hacerme preguntas y a ensayar respuestas en campos de intersección. Tiempo después fui Coordinador General de Acción Social de la Municipalidad de Trelew y a posterioridad, trabajé en dos gremios. Cualquier teoría y/o respuesta única resulta claramente insuficiente en estos temas y tiempos intensamente complejos.

Así, a la afirmación de lo mucho que me sirvió pensar con gente que partía de otras premisas, agrego ahora que la investigación trata siempre -para mí- los bordes del objeto a, tantea lo real, según una expresión de Badiou. Este objeto no está simplemente dado: aparece por sustracción / división, es -debe ser- producido, tanto en un sujeto como en una situación social, política, o en lo institucional.

El ámbito de Posgrado es el espacio de quienes han podido -después de alcanzar titulación de grado- hacerse preguntas, pensar crítica y creativamente. Eso en el mejor de los casos. En el peor de los casos, los Posgrados son hipertrofias de Otrodoxia, problema que se vislumbra no sólo en las Universidades, sino también en las Escuelas y Asociaciones Psicoanalíticas, tal como lo atestigua -lo digo una vez más- la carta de Winnicott.

Lewkowicz (2004) afirma que la mayoría de las instituciones hoy funciona para reforzar o para mantener una identidad (en este caso, laboral / profesional). Es un funcionamiento cerrado.

Se cae así, en la figura que me comentó un paciente escritor: su personaje aparece en una isla, en la que cuanto más camina, más se extiende la isla: no hay afuera.

Por eso vuelvo a citar la idea de Juan Ritvo (s/f)

Si digo estrategia y no método es porque la estrategia […] implica convicción: el método es anónimo, indiferente a lo que tiene que tematizar en su singularidad y por lo tanto prescindible. Las grandes obras se han gestado contra los métodos que supuestamente las autorizaban.

De otro modo se cae en hipertrofias como la que, a mi modo de ver, constituye el ADL -Algoritmo David Liberman- de Maldavsky: clasifica términos de cualquier discurso, de cualquier paciente; los contabiliza y diagnostica.

La Dra. Elsa Emmanuele también ha señalado clara y reiteradamente el problema de la coagulación del método: la investigación requiere -dice- “el pluralismo y la inventiva, la adecuación y la problemática exigen conocer la gran variedad de metodologías” (2016)

Inventiva que desde una escolástica atenta a los más mínimos corrimientos de la Otrodoxia, será excluida, sancionada, silenciada, privándonos del diálogo. Recuerdo ahora una expresión del recientemente fallecido Dr. Raúl Motta: “No basta afirmar que la realidad es compleja, lo que no dejaría de ser una proposición positivista más. Se trata de encontrar los puntos en los que se puede seguir pensando de modos novedosos” (comunicación personal, 30-10-2015).

En términos de Heidegger, se trataría de una pretensión de alcanzar la exactitud, lo que las ciencias llamadas exactas buscan respecto de su objeto. El mismo autor contrastó la exactitud con el rigor, que consiste en hablar desde el ser. Me permito glosar su idea diciendo que investigar -especialmente en un Posgrado- implica el rigor de partir y de permanecer en preguntas propias, preguntas que nos conciernen incondicionalmente desde nuestra situación en el mundo o posición en la vida, nuestro sitz im leben. Los más destacados exégetas alemanes de las escrituras acuñaron esa expresión para referirse a la importancia de calibrar la situación, el contexto en el que los textos considerados sagrados surgieron y se cristalizaron, así como para hablar de los contextos de los lectores.

Para mí, es una marca de esa falta de contextualización el remanido uso del presente cuando se habla de los corpus fundantes del Psicoanálisis: se oye y se lee siempre Freud dice y Lacan dice, como quienes reiteran Dios dice. Freud y Lacan dijeron, y dijeron en ciertos contextos; nosotros vivimos otros contextos, simultáneos estos, pero distintos de aquéllos, y es por eso que nos toca investigar y no darnos por expertos al haber recibido un diploma.

Nuestros contextos -histórico, social, institucional, político, etc.- son límites que por un lado, organizan y ordenan, y por otro, aíslan. Me gusta pensar que la investigación tiene que ver con salir de esa isla de la que me habló el escritor; al menos con llegar a sus playas – límites; y me gusta cómo ha pensado los límites J. C. Milner: para él, es llegar a lo que nos divide.

Una palabra acerca del Posgrado: es también Emmanuele (2016) quien emplea la expresión “artesanías metodológicas”. Me parece que si algo define el Posgrado es la capacidad de hacer algo más con lo que se aprende; en otras palabras: para mí el grado es aprendizaje y el Posgrado el tiempo de pensar por uno mismo, incluso y especialmente, más allá de los lenguajes, los conceptos y las técnicas aprendidas, pero en una cierta conexión, ya sea de continuidad o de discontinuidad.

En mi ensayo seleccionado recientemente por Jurados -a través del Instituto de Investigaciones de Facultad de Psicología de UBA- abordo una de las dificultades para tantear lo real, al enfocar algunas formas renegatorias que no son tanto -o no necesariamente- parte de una estructura perversa, sino manifestaciones en la cultura de un no querer saber nada con respecto a ciertas cosas. Especialmente algunos slogans publicitarios y políticos, muestran la magnitud y la generalidad de ciertas manifestaciones como por ejemplo Sí, se puede (versión criolla del yes, we can), Perón vive, o todos unidos triunfaremos, o elegí todo. La pasión por la ignorancia campea en la sociedad, en el tiempo del que somos parte. Subrayo ese lugar que es el nuestro: ¿qué seguro, qué garantía nos  ratifica haber escapado de una vez y para siempre de lo renegatorio, tanto en lo político, lo institucional, lo personal, lo teórico, etc.? ¿Qué pertenencia a claustros, a Escuelas o Asociaciones nos permitirá creernos inmunes a la contaminación fetichística, al error?

Así es que nos toca sospechar una y otra vez de nuestras certezas. Bleichmar (2007) lo ha dicho claramente:

[…] el psicoanálisis no ha hecho aún el balance que le permita diferenciar los núcleos de verdad que encierra de los modos de repetición empobrecidos del discurso de rutina. Entre ellos, la necesaria diferenciación entre premisas de constitución de la subjetividad desde el punto de vista específico, y condiciones generales de producción de sujetos desde la perspectiva histórico-ideológica.

En las reflexiones contemporáneas de escuelas psicoanalíticas, la Asociación Lacaniana Internacional (asociada a Melman) cree ver en las “condiciones generales de producción de sujetos” (Bleichmar, 2007) la dominancia de lo renegatorio.

En el caso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (Miller) se lleva adelante -desde hace ya unos veinte años- un proyecto de investigación acerca de las psicosis ordinarias, figura que indica que en lo que se refiere a esas condiciones generales y a la dominancia, consideran que se da algo forclusivo. Sé que esta caracterización es injusta por sobresimplificar ambos enfoques, pero me permito hacerla dentro de estas reflexiones. En la actualidad investigo vías de una eventual o posible articulación entre ambas líneas de pensamiento. Aclaro que lo que en este texto aludo como renegatorio, es básicamente descriptivo en el marco de una indagación que no concluyo y que admite otras entradas, como la descrita recién, asociada a la AMP.

El ensayo al que me referí trata la cancelación del pequeño a en el lenguaje de la cibernética. Desde Norbert Wiener en especial, y su texto Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas (1948), el deslizamiento del lenguaje y del discurso hacia la comunicación como información está en la base de abordajes como la Terapia Cognitivo Conductual, que trata al paciente como si tuviera el “manual de uso del aparato” (expresión de Miller, citado por Sauval). Este problema también viene a formar parte del contexto en el que nos encontramos todos. Se trata de un lenguaje que funciona tratando de excluir cada vez el a como equívoco, como límite, como índice de la castración.

De todas maneras, nos toca dialogar con quienes piensan desde la TCC o desde las neurociencias. Dialogar y ver adónde llegamos. Recuerdo otra anécdota: hace algunos años, en conversaciones con un docente de la Maestría en Psicoanálisis de UBA, comenté que me había interesado el libro en coautoría del psicoanalista Ansermet y el neurobiólogo Magistretti titulado A cada cual su cerebro. Coincidió, pero no pudo evitar la aclaración de que eso no debía decirse entre los docentes de la Maestría. Se trata -en palabras de Bleichmar- de esas “condiciones generales de producción de sujetos desde la perspectiva histórico-ideológica” y en este caso, en una institución académica. Insisto: no estamos afuera de ese complejo escenario.

El ensayo, con todo lo que tiene de diálogo resulta un recurso insustituible, a condición de que lo hagamos con el rigor que he mencionado. Weinberg (2007) afirma que

Habermas logra hacer una importante vinculación y un valioso deslinde entre hablar con y hablar sobre: hay un uso de habla puramente cognitivo y otro comunicativo, que a su vez nos conducen a la dimensión comunicativa, pero también a la diferencia entre epistemología y hermenéutica: algo que es clave si estamos pensando en la relación entre ensayo y ciencias sociales.

A modo de síntesis, he querido transmitir:

  1. El valor de dialogar con gente que no acredite ciegamente premisas de las que hemos aprendido nosotros, y hacerlo sobre temas que nos conciernan, que nos importen, temas que insinúan el objeto a. Para avanzar en ese rumbo necesitamos aprender a dialogar, marcando disensos genuinos, no fundados meramente en creencias.
  2. El riesgo de la Otrodoxia en lugar de la Investigación, riesgo que lleva a limitar la lectura a lo que Freud o Lacan dice, como si fueran el límite de una doctrina imposible de expandir, desde la que se mide la insuficiencia de toda otra línea de pensamiento. En esto quiero ser claro: siempre es importante el trabajo de investigación dentro de un campo como por ejemplo, el Psicoanálisis, pero evitando “los modos de repetición empobrecidos del discurso de rutina” (Bleichmar, 2007) es decir, tratando de acercarse a las playas-límite, a tantear lo real según ha propuesto Badiou.
  3. Es así que conviene pensar en términos de metodologías en plural, o de estrategias de investigación adecuadas al objeto de estudio, que no lo reduzcan a lo ya sabido y que no hagan de quienes investigan meros referentes de lo mismo, repitiendo de nuevo lo mismo sin captar algo novedoso.
  4. Creo que desde estas premisas puede llegar a tantearse lo real: el objeto a. Especialmente, he querido mostrar -mediante lo anecdótico- que la investigación y el posgrado tienen algo de afirmación del deseo, tanto cuando éste pulsa a modo de pregunta o pulsa como decisión.

Tienen algo de berretín Cortázar (1963, p. 147): ¿Por qué tan lejos de los dioses? Quizás por preguntarlo. ¿Y qué? El hombre es el animal que pregunta.

Los dioses ya lo saben todo, así que si no renunciamos -relativizándolos- a las verdades que se pretenden y que funcionan como absolutas en los marcos institucional, teórico, político, cultural, etc., esas que pretenden garantizar el saber verdadero, renunciamos a aprender. Es uno u otro, una de las primeras decisiones del Posgrado y de la Investigación.

Así como he contado anécdotas que ilustran la clausura en muchos de nuestros ambientes de pensamiento y trabajo, debo decir que ha sido un verdadero gusto pensar y trabajar en Investigación en el espacio de respeto que ha caracterizado este Doctorado de la Facultad de Psicología UNR, en especial menciono el respeto de la Dra. Elsa Emmanuele y de mi Director de Tesis, el Dr. Héctor Franch.

Referencias Bibliográficas

Ansermet, F. & Magistretti. P. (2006) A cada cual su cerebro Plasticidad neuronal e inconsciente. Buenos Aires: Katz Editores

Bleichmar, S. (2007) El legado del psicoanálisis. http://www.silviableichmar.com/actualiz_09/Ellegadodelpsicoanalisis.htm [Consulta 02-05-2019]

Cortázar, J. (1963). Rayuela. http://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Cortazar,%20Julio%20-%20Rayuela.pdf [Consulta 01-09-2020].

Emmanuele, E. (2016) Posgrados: investigación, inventiva, ética y escritura. En ACTAS de VI Jornadas de Investigación en Psicología. SCyT Fac de Psicología UNR. ISSN 2313-9536 – pp. 428-432

Lewkowicz, I. (2004). Pensar sin Estado. La subjetividad en la era de la fluidez. Buenos Aires: Paidós.

Ritvo, J. B. (s/f) Imago agenda, art. Yo soy freudianowww.imagoagenda.com/articulo.asp?idarticulo=211  [Consulta 23-08-17]

Sauval, M. (2005). La letra invisible de la cultura digital. https://www.sauval.com/articulos/digital.htm#27 [Consulta 12-03-2020]

Weinberg, L. (2007). El ensayo como una poética del pensamiento. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632007000200011

Winnicott, D. (1952) Recuperado de https://.google.com/document/d/1rxzMm6AaU2RBsHUMRGb5-wjPO9961g_RqkGEm2O4zC0/edit [Consulta 07-10-2020]

 

 

 

 

 

 

 

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