Número 2, Publicaciones

Consideraciones acerca de la relación Psicoanálisis y Filosofía

Victoria Biga, victoria.biga@hotmail.com

  • Alumna de la Maestría en Psicoanálisis de la UNR, cohorte 2015-2016: (este trabajo fue presentado en el marco de la Maestría “Maestría en Psicoanálisis” para el seminario “Filosofía y Psicoanálisis” dictado por la Lic. Nora Trosman en 2016 y ha sido modificado en la actualidad)

Resumen

El presente trabajo consiste en una serie de consideraciones acerca de la relación entre el psicoanálisis y la filosofía y qué tipo de relación mantienen o mantuvieron a lo largo de la historia. La investigación de ese cruce nos exige reflexionar como primera medida sobre la relación entre ciencia y filosofía, después entre la/s psicologías y la filosofía y por último entre el psicoanálisis y la filosofía. La tristeza y la depresión, dentro del psicoanálisis en especial lacaniano, resultan analizadores pertinentes para poder descubrir esa relación particular dónde es la clínica quien demanda a la filosofía.

Palabras claves: Psicoanálisis – Filosofía – ciencia – interlocución – tristeza.

Considerations about the relationship between Psychoanalysis and Philosophy

Abstract

The present work consists of a series of considerations about the relationship between psychoanalysis and philosophy and what type of relationship they maintain or have maintained throughout history. The investigation of this intersection requires us to reflect as a first measure on the relationship between psychologies and philosophy, and finally between psychoanalysis and philosophy. Sandness and depression, within especially Lacanian psychoanalysis, are pertinent analyzers in order to discover that particular relationship where it is the clinic that demands philosophy.

¿Por qué hablar de interlocución con la filosofía?

La interlocución dice de una relación particular entre al menos dos partes. En primera instancia nos permitirá pensar el cruce del psicoanálisis con la filosofía o pensar por qué se cruzan. Comenzaremos por preguntamos si existe una necesidad, o una exigencia, o un deseo, o una demanda, o algo del orden de lo inevitable. Una vez que podamos asumir esta relación tendremos que pensar de qué manera es, ¿es una intervención, una interrupción, una irrupción, una interlocución? Ahora bien, cuando pensamos en ese encuentro, inevitablemente hay que registrar lo que deja ese encuentro tanto a la filosofía como al psicoanálisis. Es interesante pensarlo como un pasaje, entendido como un lugar de paso en el sentido de no quedarse ahí para siempre, pero sí algo de lo que pasó allí se va con uno para siempre y se pone en juego en otros lugares. Hay una marca de esa interrupción, irrupción, interlocución.

En la búsqueda de cómo pensar este cruce, sus características, si es una necesidad, una exigencia, etc., nos encontramos con que pareciera ser que en un punto hay otro término que se cuela por la ventana, en esta relación y es la ciencia. Indagando esta relación ahora entre ciencia y filosofía nos cruzamos con Koyré, historiador de la ciencia, quien nos comparte su enseñanza:

La historia del pensamiento científico nos enseña pues (al menos trataré de defenderlo) que:

  1. El pensamiento científico nunca ha estado enteramente separado del pensamiento filosófico.
  2. Las grandes revoluciones científicas siempre han sido determinadas por conmociones o cambios de concepciones filosóficas.
  3. El pensamiento científico –me refiero a las ciencias físicas- no se desarrolla in vacuo, sino que siempre se encuentra en el interior de un cuadro de ideas, de principios fundamentales, de evidencias axiomáticas que habitualmente han sido consideradas como pertenecientes a la filosofía. (Koyré, 1994: 51-2)

Para Koyré esta relación es insoslayable, es más sostiene que es indispensable la presencia de la filosofía para la existencia de la ciencia y con toda la razón lo dice, la historia lo revela, basta revisar las revoluciones científicas y el nacimiento de la ciencia moderna.

Dicho esto, parafraseando al autor ¿podemos decir que el “pensamiento psicoanalítico” tampoco se desarrolla in vacuo, en el vacío, que está dentro de un marco de ideas filosóficas? Y si estamos de acuerdo con esto, aún más ¿es la única razón por la que filosofía y psicoanálisis se relacionan?

En respuesta al primer interrogante diremos que sí, que el psicoanálisis como así también la psicología, se desarrollan, siempre y de manera insoslayable en un marco de ideas filosóficas, ahora veremos y justificaremos por qué. Pero aclararemos, respondiendo al segundo interrogante que no es la única manera de relacionarse que tienen, el psicoanálisis con la filosofía tiene una interlocución que prontamente dilucidaremos, de qué se trata.

La insoslayable presencia de la filosofía en la psicología no es una posición indiscutible como así tampoco lo es en la relación ciencia-filosofía, pero nosotros aquí reflexionaremos sobre esta posición. Indagando sobre la relación psicología-filosofía nos vemos interrumpidos por un artículo de Canguilhem (Canguilhem, 1956). Allí por los años 50 participa de una conferencia en la que con su discurso pone sobre las tablas la imposibilidad de unidad de la psicología que poco antes Lagache acababa de sostener en su libro llamado justamente “La unidad de la psicología” (Lagache, 1970). Canguilhem termina su participación en la conferencia con una encrucijada para la psicología, después de ridiculizar esa unidad y de realizar un vasto recorrido por los orígenes y fundamentos filosóficos que encuentra en algunas psicologías. Le propone a la psicología una encrucijada donde tendrá que decidir si se va hacia el destacamento policial confeccionando una psicología del peritaje o hacia el panteón donde están los grandes filósofos.

Lagache-Canguilhem-Lacan

Una interlocución entre filósofos y psicoanalistas, muy interesante, por cierto, que podemos poner sobre el escenario es entre estos tres autores. Salvando la discusión de si el psicoanálisis podemos ubicarlo dentro de la psicología o estaría por fuera (problema que demandaría otro trabajo al menos); ubicaremos algunos textos escritos en distintos años, por cierto, con distintos contextos para el psicoanálisis, pero con algo de la filosofía que irrumpe allí.

Lagache escribe en el 1949 “La unidad de la psicología” donde efectivamente realiza un compendio de la psicología para plantearla como una unidad bajo la definición de “teoría general de la conducta”. El contexto histórico, cuenta que las pretensiones del autor eran establecer un Programa de estudios que pudiera darle a la psicología autonomía académica, distanciarla de la psiquiatría por un lado y por el otro de la filosofía. El proyecto de Lagache, esta pretensión de cientificidad de la psicología era una amenaza para el monopolio médico-psiquiatrico en torno a la atención de la patología mental en la Francia de esos años.

Canguilhem en el 1956 le responde en una conferencia, a este psicoanalista con su artículo “¿Qué es la psicología?”. Allí el autor se pregunta, qué respuesta van a dar los psicólogos a esta pregunta. Si van a responder por la eficacia o si van a tratar de ubicar a la psicología en los distintos proyectos filosóficos (ubicarla en distintos proyectos filosóficos revela la imposibilidad de unidad). El filósofo, pone en cuestión esa unidad, no vislumbra que se pueda dar a partir del objeto de conocimiento ni apostar a la eficacia de la práctica profesional, no encuentra que se pueda responder a la pregunta de esta manera. Canguilhem se ocupa de las concepciones de hombre que tienen las distintas corrientes psicológicas, insiste en la idea compleja, por cierto, del riesgo que se corre si no se deja en claro la diferencia entre la psicología animal y la del hombre, el autor propone a la psicología como una mezcla, entre una medicina sin control, una ética sin exigencia y una filosofía sin rigor, si se responde por la eficacia.

Ahora bien, un año después (pese a que Lagache redita “La unidad de la psicología” y no cambia nada trascendental) dice en “Dialogo con los filósofos franceses”:

“aunque se sueñe a veces con un psicoanálisis depurado de todo agregado filosófico, éste ya no sería más que la recolección de las soluciones que los psicoanalistas han encontrado a los problemas que les planteaban sus pacientes” (Trosman, 2013:28)

Encontramos nuevamente a Lagache soñando la eficacia.

Ahora bien, cómo pensar la sostenida presencia filosófica en Lacan, en este panorama donde Lacan prefiere hablarles a los filósofos más que a los psiquiatras. Retomando la propuesta de Canguilhem, Lacan decide ir para el Panteón aun así declarándose “antifilósofo”. Lo que sostiene es que, justamente es la clínica quien le demanda la filosofía, ir a la filosofía para volver a la clínica. Canguilhem tiene una cierta exterioridad a la clínica a diferencia de Lacan pero en un punto en esta demanda de la clínica aparece algo de la preocupación del filósofo, la respuesta por la eficacia no es suficiente, o podríamos decir que tienen consecuencias clínicas.

Aquí ya estamos en condiciones de pensar en otra característica de ese pasaje del psicoanálisis con la filosofía, que en esta circunstancia, tiene que ver con la demanda. Para dar cuenta de ello trabajaremos con el libro de Nora Trosman (Trosman, 2013). La autora trabaja en el primer capítulo, la idea de interlocución para pensar la relación a la filosofía y el psicoanálisis.

Lacan va en una línea muy clara de referencias filosóficas, Hegel para pensar lo imaginario, Platón para pensar lo simbólico y Marx para pensar lo real, como es el caso del empleo de la plusvalía y el plus de goce.

Trosman plantea una idea muy interesante para pensar esta relación y es que hay acordes no acuerdos entre la filosofía y el psicoanálisis, lo que significa que cada uno conserva sus diferencias en el intercambio, algo del otro se lleva consigo también. Algo de la interrogación irrumpe y abre. Esta antifilosofía se trata de deconstruir el conocimiento para volver a construirlo, de deshilacharlo. Trosman trabaja la idea de inventar conceptos, no repetir conocimientos, es necesario desgarrar el conocimiento para instalar algo nuevo. La radicalidad y potencia que tiene el acto de pensamiento. Este inventar tiene que ver con una nueva forma de leer e interpretar, toma al objeto a como un buen ejemplo de lo que no es repetir o reproducir. Entonces este cruce, pasaje, ya no sería sólo una interlocución, sino que es a su vez una intervención, una interrupción pero también una irrupción.

La clínica demanda a la filosofía: Tristeza y depresión

Elegimos trabajar el concepto de tristeza para profundizar en este pasaje que tienen el psicoanálisis y la filosofía1. Lacan toma el concepto de tristeza de Spinoza y no el de depresión de la psiquiatría americana.

En el libro “La ética” (Spinoza, 2005), Spinoza sostiene que la esencia del hombre en tanto alma y cuerpo es la voluntad, el apetito. Por lo tanto, no es la razón la que puede gobernar una pasión. El hombre puede juzgar algo como bueno porque lo apetece, lo quiere, lo desea. El conatus pertenecen a un ser finito, pasional y contingente. Sostiene tres pasiones como primarias, entre ellas la tristeza, de las cuales se pueden deducir las secundarias. Por un lado, el deseo para este autor es el apetito acompañado de la conciencia del mismo.

Otra pasión es la alegría que es la pasión por la cual el alma pasa a una mayor perfección y por otro lado la tristeza, aquella pasión por la cual el alma pasaría a una menor perfección. La pasión de la alegría produce placer y regocijo y la pasión de la tristeza produce dolor y melancolía. Entre las pasiones secundarias encontramos el amor y el odio, el primero proviene de la alegría y el segundo de la tristeza.

La noción que Spinoza propone de cuerpo es muy interesante. Propone al cuerpo como afectado, lo que implica que no hay una primacía del cuerpo sobre el alma ni el alma sobre el cuerpo. Es interesante para precisamente por pensar cómo se enriquece la noción de tristeza en Lacan.  Es el cuerpo el que puede decir algo, al no estar la razón por encima del cuerpo hay algo qué a la conciencia, la razón, yo pienso, se le escapa y está en el cuerpo. “Ni el cuerpo puede determinar al alma a pensar, ni el alma puede determinar al cuerpo al movimiento o al reposo o a alguna otra manera de ser (si hay alguna otra)” (Spinoza, 2005:92). Es justamente esta concepción del cuerpo la que pone sobre las tablas esta diferencia, la tristeza no es depresión porque para Spinoza las pasiones no tienen su soporte en el alma, la tristeza no es un estado del alma.

Lacan, en “Televisión” ubica a esta cuestión:

Se califica a la tristeza de depresión, cuando se le da el alma por soporte o la tensión psicológica del filósofo Pierre Janet. Pero no es un estado del alma, es simplemente una falla moral, como se expresaba Dante, incluso Spinoza: un pecado, lo que quiere decir una cobardía moral, que no cae en última instancia más que del pensamiento, o sea del deber de bien decir o de reconocerse en el inconsciente, en la estructura. (Lacan, 2012:552)

La depresión no sería síntoma; es el efecto de una traición del sujeto a sí mismo, en tanto no quiere saber de lo que lo determina sujetado al inconsciente. Tampoco permite un diagnóstico en la clínica psicoanalítica, ya que la “depresión” puede darse en cualquiera de las tres estructuras y de manera diferente y cumplen funciones distintas. De esta manera no puede ser ubicada como un “trastorno del estado de ánimo” como si lo clasifica el D.S.M. (Manual de diagnóstico de trastornos mentales). Lacan incluirá el plano del significante y del goce para poder dar cuenta de ello. Allí habría un goce más allá del principio de placer. Podríamos agregar a esta noción de depresión de la “psiquiatría-psicología americana”, representante de ello es el DSM, nombrar a la tristeza como depresión sería responder por la eficacia mientras que tristeza ubica al psicoanálisis en un proyecto filosófico. Otro ejemplo de ello podría ser el ataque de pánico y la crisis de angustia, la ansiedad y la angustia, desarrollos quedarán para otros trabajos.

A modo de conclusiones podemos reflexionar que esa demanda que la clínica le hace a la filosofía es por un lado un pedido de rescate, que no la deje caer en la eficacia en tanto análisis, por los efectos clínicos que esta pueda producir y por otro es la posición que el psicoanalista toma frente al psicoanálisis. Ahora bien la pregunta sería ¿qué es un análisis?

En el seminario 11(Lacan, 2014), en la primera clase que Miller la nombra como “La excomunión”1 Lacan va a los fundamentos para preguntarse ¿qué es el psicoanálisis? Se pregunta por los fundamentos para saber ¿Qué lo funda como praxis? Para el autor se trata de aportar algunas luces respecto a sus metas sus límites y sus efectos. Se pregunta si el psicoanálisis es una ciencia, si el psicoanálisis es una investigación y qué tiene de científico la investigación. Marca una tensión entre el psicoanálisis, la ciencia y la religión.

Lacan le da una vuelta interesante a la pregunta, en principio sostiene que lo específico de la ciencia es tener un objeto, él dice que se podría pensar en la experiencia, entendida como campo de una praxis, aunque no baste para definir a la ciencia. Y si pensamos la definición de la ciencia a partir del campo que determina una praxis, Lacan concluye que tendríamos que preguntarnos a saber, ¿cuál es el deseo del analista? Parece que esta pregunta está por fuera de la ciencia, nadie se pregunta por el deseo del científico. Sin embargo, el deseo del analista no puede estar por fuera de la pregunta porque la formación del analista justamente lo postula. Este deseo dice Lacan, es objeto, no es una referencia psicológica, “el problema de este deseo no es psicológico… como tampoco el deseo de Sócrates…Cuando Sócrates postula no saber nada aparte de lo que toca al deseo. Sócrates no coloca el deseo en posición de subjetividad original, sino en posición de objeto” (Lacan, 2014:21).

Por último, para poder dar una vuelta más a la idea de la ciencia y el psicoanálisis, se pregunta por las fórmulas del psicoanálisis. ¿Qué son, son conceptos freudianos, términos empleados para estructurar la experiencia analítica y son sus conceptos sólo por ser el primero, son conceptos acabados, conceptos en formación? Sin embargo, es necesario buscar en el origen, esto nos permite interrogar la experiencia, interrogar los conceptos fundamentales freudianos, inconciente, repetición, transferencia y pulsión. Interrogarlos no de cualquier manera, aunque esto ya signifique tener una posición filosófica. Lacan va a interrogarlos en relación a la función del significante.

Cierra el seminario, ya en la última clase, “En ti más que tú”, planteando que el análisis, (aunque entrañe un más allá de la ciencia) no es una religión, sino que proviene del mismo status que La ciencia. Se adentra en la falta central donde el sujeto se experimenta como deseo. Reflexión que nos parece plenamente pertinente para poder finalizar con las consideraciones que hemos ensayado hasta aquí acerca de esta interlocución entre el psicoanálisis y la filosofía.

Notas:

  1. Concepto que también trabaja Nora Trosman en su libro. La idea es aportar o ampliar el seguimiento que ella trabaja en el capítulo “Lacan con Spinoza”, releyendo las fuentes citadas.
  2. La clase podemos pensar que es nombrada así en función de la expulsión de Lacan de la IPA. Por otra parte algo que tienen en común Spinoza y Lacan, ambos han sido excomulgados aunque de distintos lugares son dos refugiados. De todos modos hay un abismo entre la expulsión de Lacan y la excomunión de Spinoza.

Bibliografía:

-Canguilhem, G (1956) ¿Qué es la psicología? Conferencia en el Collège Philosophique. Disponible en www.elseminario.com

-Carroy, J. y Plas, R. Réflexions historiques sur les cultures de la psychologie, Journèe annuelle “Qu ´est-ce que la psychologie aujourd ´hui?” 6 de diciembre de 2004, Paris, Centro Georges Canguilhem, Universidad de Paris 7 – Denis Diterot. Disponible en www.centrocanguilhem.net/archives-l.

-Koyré, A. (1994) Pensar la ciencia, La influencia de las concepciones filosóficas en las teorías científicas. Bs As: Paidós.

-Lacan, J. (2012) Otros Escritos. Televisión. Bs As: Paidós.

-Lacan, J. (2007) El seminario, Libro 10: La angustia. Clase XXIV, Del a a los nombres del padre. Bs As: Paidós.

-Lacan, J. (2014) El seminario, Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Bs As: Paidós.

-Lagache, D. (1970) La unidad de la psicología. Bs As: Paidós.

– Spinoza, B. (2005) Ética demostrada según el orden geométrico. Tercera parte: Del origen y la naturaleza de las afecciones. Bs As: Cuadrata editorial.

– Trosman, N. (2013) Interlocutores Filosóficos de Lacan. Una travesía por las fuentes. Bs As: Letra Viva.

 

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