LA METAMORFOSIS DEL CAPITALISMO

LA METAMORFOSIS DEL CAPITALISMO/ THE METAMORPHOSIS OF CAPITALISM

Bonantini Carlos  

Argentino, Psicólogo e Investigador (UNR),  Doctor en Psicología, Posdoctor (UNR),  cbonantini@gmail.com

Resumen

El presente trabajo tiene por objetivos realizar un bosquejo de una nueva visión del aparato psíquico entendido desde la perspectiva de la teoría sistémica y analizar críticamente los conceptos de conciencia, memoria, imaginación, subjetividad, para desde esta perspectiva estudiar los cambios vertiginosos que implica la metamorfosis del capitalismo en la era exponencial. El material utilizado para el análisis es producto de las investigaciones realizadas recientemente desde una estrategia de triangulación cuanti cualitativa en la que se utilizaron tanto instrumentos estandarizados como propios de los equipos de investigación de la cátedra Psicología en el Trabajo de la Facultad de Psicología de la UNR. Los principales resultados permitieron desarrollar ademásde un modelo ecológico de la conciencia, algunos lineamientos de los camios que el capitalismo ha experimentado en los años recién tes y las perspectivas que tiene en un horizonte de visibilidad mas lejano. Se plantean críticas a la educación formal y gradualizada y se proponen modelos proactivos para encarar la formación de los trabajadores del siglo XXI.

Palabras claves: Psicología en el trabajo – Capitalismo – Sistema psíquico – Formación.

Abstract

The objective of this work is to make a sketch of a new vision of the psychic apparatus understood from the perspective of systemic theory and to critically analyze the concepts of consciousness, memory, imagination and subjectivity, to study from this perspective the vertiginous changes that metamorphosis of capitalism implies in the exponential age. The material used for the analysis is the product of recent researches carried out from a quantitative and qualitative triangulation strategy, in which were used both standardized instruments, and those from the research teams of the Chair in Psychology at Work of the Faculty of Psychology of the UNR. The main results made possible to develop, in addition to an ecological model of consciousness, some guidelines of the changes that capitalism has experienced in recent years and the perspectives it has in a more distant horizon of visibility. Criticisms of formalized and gradual education are raised and proactive models are proposed to face the training of workers in the 21st century.

Key words: Psychology at work – Capitalism – Psychic system – Training.

Introducción

¿Cuáles con las características dominantes de la organización capitalista de la producción?

En primer lugar, la propiedad de los medios de producción, propiedad que no necesariamente ha tenido la misma significación a lo largo de su historia, como veremos más adelante.

En segundo lugar, la división del trabajo entre trabajo intelectual y manual, esto llevo a establecer una sociedad en la que existieron y existen dos clases fundamentales: la burguesía y el proletariado.

En tercer lugar, la existencia del capital como motor fundamental de la economía, que necesariamente implica la existencia en la sociedad de una masa de desposeídos que no tengan otra propiedad que su fuerza de trabajo.

En cuarto lugar, la importancia de un mercado en el cual los propietarios puedan intercambiar sus mercancías.

En quinto lugar, el funcionamiento de un Estado que regule las condiciones del intercambio.

En sexto lugar el funcionamiento de un sistema de relaciones sociales en el cual exista un sistema político que permita el control de una clase social (la burguesía) sobre las otras clases sociales (proletariado, campesinado pobre, etc.)

Existen otras condiciones, que sin quitar la relevancia de las enumeradas fueron y son de suma importancia para la construcción de la sociedad capitalista.

Entre ellas consideramos la subjetividad la conciencia y la organización de la realidad psíquica del hombre.

Subjetividad, conciencia, y organización psíquica.

          Desde la perspectiva de la determinación de la estructura psíquica y su relación con el entorno consideramos que existen tres constructos íntimamente vinculados y que tienen relaciones de mutua determinación para dar como resultado ese complejo proceso característico de los seres humanos: la capacidad de pensar y especular sobre el futuro en base de los datos pasados y presentes que guardan en su memoria.

Consideramos importante realizar la conceptualización y diferenciación entre subjetividad y conciencia para avanzar en la determinación de su importancia en el proceso de construcción histórico social del capitalismo y su actual mutación.

Subjetividad

La subjetividad como problema a analizar es relativamente reciente en el campo de la psicología. Diversos autores se han abocado a su definición. A continuación, brindaremos algunas conceptualizaciones hechas desde diferentes campos paradigmáticos.

El dominio del positivismo a lo largo del siglo XIX y parte del XX tuvo como categorías de análisis privilegiadas la objetividad y el universalismo.

La mirada imperialista de la objetividad llevó a que la subjetividad quedara fuera de la ciencia. La realidad “objetiva” implicaba ver a la sociedad como analizable en claves de objetividad y los análisis subjetivos se asimilaban al subjetivismo que entraba en el campo de lo no científico.

En un artículo reciente Torres (2006) [1], publicado en la Revista Colombiana de Educación brinda, siguiendo a distintos autores, algunas definiciones de subjetividad que consideramos importantes. Nos ofrece su propio concepto: “…la subjetividad nos remite a un conjunto de procesos e instancias de producción de sentido, a través de los cuales los individuos y los colectivos sociales construyen y actúan sobre la realidad, a la vez que son constituidos como tales. Involucra normas, valores, creencias, lenguajes y formas de aprender el mundo, conscientes o inconscientes, cognitivas, emocionales, volitivas y eróticas desde las cuales los sujetos elaboran su experiencia existencial y su sentido de vida.”[2]

Sousa Santos (1994)[3] analiza el concepto de subjetividad en relación a la ciudadanía sosteniendo que “El principio de subjetividad es mucho más amplio que el principio de ciudadanía, teorizando una sociedad donde muchos, la mayoría de los individuos libres y autónomos que defienden sus intereses en la sociedad civil no son ciudadanos, por la simple razón de que no pueden participar políticamente en la actividad del estado” y define a la subjetividad como un espacio de diferencias individuales construido por la autonomía y la libertad en oposición de formas dominantes que van más allá de la esfera de la producción y se relacionan con aspectos personales, sociales y culturales[4].

Jaidar (2002)[5] dice que la subjetividad constituye un instrumento en la demostración de las ciencias sociales y en ella incluye el conocimiento, los saberes descalificados y sus construcciones imaginarias, negados por el positivismo y, en suma, todas las construcciones imaginarias que persisten en todos los pueblos de la tierra inscriptas en la noción de lazo entre lo imaginario, lo social y lo singular.

Desde otro paradigma teórico, Bleichmar[6] piensa a la subjetividad como atravesada por modos de representación históricamente determinados por intermedio de los cuales la sociedad establece lo que es apto y no lo es para conformar los sujetos que se despliegan en su interior. El concepto de subjetividad sería lo que remite al sujeto que designa al individuo en tanto observador de los otros. “El sujeto, en última instancia, sea moral, del conocimiento, social, pero muy en particular la subjetividad, como algo que concierne al sujeto pensante, opuesto a las cosas en sí, no puede sino ser atravesado por las categorías que posibilitan el ordenamiento espacio-temporal del mundo, y volcado a una intencionalidad exterior, extrovertido.

En el caso específico de nuestro campo de trabajo, podemos entender por subjetividad los marcos cognitivos desde los cuales el trabajador interpreta los procesos productivos en los que se encuentra inmerso. La subjetividad, como lo encontramos en Berman[7], no está dada en cada sector social de una vez y para siempre, sino que se desarrolla en cada momento socio-histórico en función de las condiciones sociales que acontecen.

Por otra parte, existen diferentes maneras de manifestarse la subjetividad. Subjetividad como construcción de clase, como subjetividad de cada sector social inserto en diferentes ramas de la producción, subjetividad social que se constituye como la manera de interpretar los hechos por una sociedad en determinado tiempo-espacio.

Por ejemplo, la manera en que los trabajadores perciben al empresario, la aceptación o no de las condiciones en las que deben desarrollar sus labores, las condiciones de vida que perciben como determinantes en su forma de existencia, pueden constituir una subjetividad de clase.

Ahora bien, al interior de una determinada clase social, los trabajadores, por ejemplo, podemos notar diferentes maneras de organizar la comprensión de los fenómenos reales de acuerdo a la tarea que realizan los trabajadores. Así, podremos ver diferencias entre trabajadores de un sector de la organización, vg. los de mantenimiento, que por su disponibilidad de tránsito y su dominio sobre las máquinas a las que controlan sus tiempos y los de producción que son controlados en sus tiempos por la máquina y el estar fijos en un determinado lugar sin posibilidad de tránsito, generan estructuras de conocimiento y de comprensión de la organización muy diferentes.

Finalmente, encontramos que actores de diferentes clases sociales y con diferentes inserciones en el proceso productivo construyen estructuras cognitivas y formas de interpretación de los procesos sociales que pueden coincidir y es interesante tratar de dilucidar porque un trabajador y un empresario pueden compartir un modelo económico aun cuando el mismo solo favorezca a un sector de la sociedad y perjudique al otro (vg. el neoliberalismo).

Desde muestra perspectiva consideraremos la subjetividad como un atributo del ser humano, que se constituye en interacción con el ecosistema, lo que implica que la subjetividad se construye en cada momento sociohistórico y que no es la misma en cada uno de los momentos de la vida de un ser humano.

Existe una apropiación subjetiva individual de la realidad que corresponde al sujeto y una apropiación colectiva (grupos, organizaciones, sociedad, etc.) que es compartida por los integrantes de cada ecosistema de que se trate. En el gráfico 2 sintetizamos nuestro concepto de subjetividad.

Gráfico 1

Es importante la conceptualización de la subjetividad porque en el tema que estamos tratando, la metamorfosis del capitalismo, tiene una enorme importancia, sobre todo porque la subjetividad no es una construcción de él y por él sujeto solamente. Si bien cada uno de nosotros modela sus propios modos de análisis y determinación de lo que entiende por la realidad, en esos modos intervienen otros factores que están fuera del sujeto mismo.

En una reciente obra, Laval y Dardot (2013)[8] definen al neoliberalismo como mucho mas que un modelo económico, para establecer que lo que se ha venido dando en el mundo es la formalización de un nuevo modelo de construcción de la subjetividad, que a nuestro entender se basa en la mutación de los valores sociales, reemplazando la solidaridad y el trabajo en común, por la meritocracia que implica relaciones de individualismo y competencia.

Conciencia

El segundo elemento para poder pensar funcionamiento del sistema psíquico es el concepto de conciencia. Hasta ahora la psicología en nuestro país se ha conducido por el paradigma psicoanalista que supone la centralidad de lo inconsciente en la vida psíquica.

Esto esta expresado por Freud (1973)[9] quien dice y “En sentido filosófico, esta teoría tuvo que adoptar el punto de vista de que lo psíquico no coincide con la vida consciente, y que los procesos psíquicos son, en sí, inconscientes y solo por la función de ciertos órganos (instancias, sistemas) son hechos consientes.”

Lo consciente tendría ocurrencia en el extracto cortical más exterior del Yo. En la obra de Freud aparecería como significativa la función del lenguaje, como dispositivo utilizado por el ser humano para concientizarse de los procesos interiores del sistema psíquico. Para ello el lenguaje pone a la persona en relación con los contenidos mnémicos y con las percepciones sensoriales (acústicas, visuales, etc.).

El psicoanálisis considera que la centralidad de la vida psíquica ocurre en lo inconsciente.

Nuestro paradigma contrapone a esta idea, la de la centralidad de la conciencia en la producción anímica de las personas.

Observemos en cambio, que la noción de conciencia vista desde una perspectiva social adquiere una centralidad fundamental. Marx K. (1973) [10]

“…el hombre tiene también conciencia. Pero tampoco esta es, de antemano, conciencia “pura”. “El espíritu” nace ya tarado con la maldición de estar “preñado” por la materia, que aquí se manifiesta bajo la forma de capas de aire en movimiento, de sonidos, en una palabra, bajo la forma del lenguaje. El lenguaje es tan viejo como la conciencia, el lenguaje es la conciencia práctica, la conciencia real que existe también para los otros hombres y que, por tanto, comienza a existir para sí mismo; el lenguaje nace, como la conciencia, de la necesidad, de los apremios del intercambio con los demás hombres………La conciencia, por tanto, es ya de antemano un producto social, y lo seguirá siendo mientras existan seres humanos. La conciencia es, ante todo, naturalmente, la conciencia del mundo inmediato y sensible que nos rodea y conciencia de los nexos limitados con otras personas y cosas, fuera del individuo conciente de sí mismo, y es, al mismo tiempo, conciencia de la naturaleza.”

Vemos como existe una contraposición con el pensamiento de Marx y Freud, en Marx la conciencia ocupa un lugar central en la vida anímica del ser humano. Se expresa en términos de lenguaje y se adquiere sobre la base de la práctica y la actividad.

Antes de continuar con nuestra línea de pensamiento queremos precisar etimológicamente el término conciencia que proviene del latín conscientia, que significa el conocimiento compartido y este término deriva de cum scientia que es con conocimiento y podríamos considerarla como el conocimiento que un sujeto tiene de su entorno y de sí mismo.  

En nuestra concepción consideramos dos formas de la conciencia: la conciencia individual y la ecoconciencia. La primera deriva del conocimiento de sí mismo, se expresa en tiempo presente, pero requiere de la memoria en la que conserva el conocimiento de su pasado (individual y colectivo) y de la imaginación, que le permite tener conocimiento del posible desenvolvimiento de los acontecimientos que lo comprometen. La segunda es el conocimiento compartido, el que se construye en los diferentes momentos sociohistóricos y que es producto de la socialización del individuo en diferentes ámbitos (familia, escuela, trabajo, etc.).

Algunos psicólogos pensamos que la vida anímica no está centralizada en los procesos inconcientes, ni concientes, sino que se centra en el instante, como categoría fundamental de la existencia.

La categoría instante, poco trabajada en la literatura psicológica, es de fundamental importancia para entender el dispositivo psíquico, dado que la vida humana no es mas que una sucesión de instantes que van del nacimiento hasta la muerte, es decir desde el alba de la conciencia hasta su crepúsculo.

El ser humano vive en el instante, y en cada instante se construye y se reconstruye a sí mismo. Para ello requiere de la potencialidad de su conocimiento del pasado y de la capacidad de imaginar su futuro.

En el siguiente cuadro expresamos gráficamente nuestra idea.

Gráfico 2

La conciencia es lo que nos permite ser seres en situación, en el aquí y ahora, en el instante en que vivimos. Para poder pensar y actuar necesitamos de insumos que alimentan nuestra conciencia, que le dan forma, por un lado, la memoria y por el otro, la imaginación.

La memoria es retenida por nuestro equipamiento biológico bajo la forma de huellas mnémicas, es decir, en nuestro cerebro tenemos un reservorio de conocimientos, recuerdos, experiencias, sensaciones que actualizamos en función de nuestra práctica y actividades. Ahora bien, esos rastros de la memoria no concuerdan exactamente con la realidad de los hechos, lo que guardamos en nuestra memoria no es la representación física de lo que nos ocurre en cada momento, guardamos los hechos, pero teñidos de una carga de emociones y sensaciones que tienen que ver con el presente, pero también con la forma en que resolvimos esas situaciones en el pasado y la manera en que desearíamos resolverlas en el futuro, la memoria es una copia imperfecta de la realidad.

Cuando recuperamos los recuerdo tampoco los recuperamos en una forma pura, esos recuerdos son reformulados por nuestra conciencia en función de las necesidades de la práctica actual, adquieren una forma diferente a la que tenían cuando los guardamos. Como el juego del teléfono roto, nuestra memoria se modifica en función de nuestras necesidades y de la comprensión que tenemos de las mismas. La imaginación trabaja en este complejo esquema modificando lo que ocurrió, en función de lo que nos esta ocurriendo y teniendo en cuenta lo que desearíamos que ocurra.

Todo este complejo psíquico recibe insumos del ecosistema que participan en su construcción, la familia, la escuela, el trabajo, en definitiva, la sociedad aporta permanentemente insumos que deconstruyen y reconstruye nuestro sistema psíquico en cada instante, desarrollando una capa sobre la conciencia, la ecoconciencia, o con ciencia compartida con los actores sociales con los que establecemos un lazo social.

Es de enorme importancia el debate sobre la subjetividad y la conciencia en el proceso de deconstrucción y reconstrucción del sistema psíquico en el proceso de análisis de la metamorfosis del capitalismo porque el sistema no es rígido, muy por el contrario, el sistema capitalista a lo largo de su historia ha ido ganando en flexibilidad, reinventándose a sí mismo para enfrentar los desafíos que la sociedad fluctuante le plantea en cada instante.

El sistema capitalista ha sabido aprovechar los avances científicos y tecnológicos para desarrollar formas de dominio cada vez mas sofisticadas, desarrollo que en la era de la informática y las comunicaciones ha adquirido un carácter exponencial, de manera tal que a la burguesía le es cada vez menos necesario recurrir a la represión directa para sostener su dominio y lograr, como hemos afirmado más arriba, formas de subjetividad que garanticen el consenso de las grandes masas desposeídas a las actuales condiciones de vida a la que se ve sometida, solo así es explicable que en una sociedad donde el 1% de la población detenta más del 50% de los bienes existentes en el planeta, y que el otro 99% acepte la naturalización de esas condiciones de reparto de la riqueza.

La metamorfosis del capitalismo

El capitalismo no es un sistema social que se construyó de la noche a la mañana, mucho menos constituye una idea de alguna persona, es una construcción sociohistórica de los seres humanos que se realizó a lo largo de muchos siglos y en la que participaron todos los actores de los diferentes momentos sociohistóricos. En las sociedades esclavistas podemos encontrar formas de intercambio y colaboración de las personas que son propias del capitalismo moderno (por ejemplo, el mercado como lugar de las transacciones entre los actores sociales).

Cual es la característica que nos permite hablar de una nueva forma de acumulación capitalista que se diferencia de los de otros momentos socio históricos como la primera, segunda y tercera revolución industrial.

Gráfico 3. Revoluciones industriales

Fuente: https://www.salesforce.com/mx/blog/2018/4/Que-es-la-Cuarta-Revolucion-Industrial.html

En el gráfico observamos una determinación muy precisa de los factores que intervinieron en las diferentes revoluciones industriales. Cada uno de estos factores produjeron un cambio drástico en las relaciones de producción de la sociedad capitalista. Es interesante observar que lo que distingue a la denominada 4° revolución industrial no es la computación propia de la tercera, sino la inteligencia, es decir que la misma también puede ser denominada como la revolución del conocimiento.

Dos son los factores diferenciadores, el desarrollo tecnológico y la velocidad de cambio de esos factores.

Estamos en lo que muchos autores definen como la “era exponencial” en la que los cambios son tan rápidos y radicales que el ciudadano común no tiene tiempo a procesarlos.

Por ejemplo, hoy existen dispositivos tecnológicos, que en la mitad del siglo anterior solo eran pensables en el campo de la ciencia ficción (vg celulares, imágenes holográficas, etc.

En la mitad del siglo pasado un conocimiento producido en los países centrales demoraba promedio entre 7 y 10 años en llegar a la periferia, hoy ese conocimiento lo tenemos disponible en nuestras computadoras en forma instantánea. Esta es una de las condiciones que conforman la era exponencial, la interconexión, lo que el desarrollo tecnológico adquiera una velocidad que se multiplica en cada momento, es decir un desarrollo exponencial del conocimiento

En el plano de las relaciones de producción los cambios han sido muy rápidos, pero centrados en las exigencias en materia de competencias laborales que debe tener el trabajador.

Esta velocidad de cambio tiene el efecto de un huracán que en su paso arrasa con todo lo establecido. Un ejemplo paradigmático es el de Kodak que durante la década de los 80´ y 90´tuvo una posición dominante el sector imágenes, con 170.000 empleados en el mundo, tenia el 85% del mercado de fotografías. La aparición de las tecnologías digitales y su aplicación a los teléfonos celulares llevaron a la empresa a la quiebra.

Hablamos de la inteligencia, pero no de cualquier inteligencia, de la inteligencia artificial que produce cambios vertiginosos en nuestra vida cotidiana. En Argentina asistimos a un curioso pero ilustrativo fenómeno, uno de los principales obstáculos para hacer una cuarentena eficiente en época de corona virus es que el pago de haberes a los adultos mayores se dificulta por el aglomeramiento de este sector en los cajeros atendidos por personas. Según cifras propias del ANSES casi el 50% de los mayores de 65 años no usan las tarjetas de débito bancario porque desconocen como hacerlo. Un importante sector de la población paga sus impuestos en cajeros de tipo “Pago fácil” porque no dispone o no sabe como hacerlo por los “home banking”. Todas estas aplicaciones son resultado del desarrollo de la tercera y cuarta revolución industrial.

Otros desarrollos menos conocidos, pero no por ello menos importantes son, por ejemplo, las tecnología 3D (impresión en tres dimensiones, que en los próximos años van a revolucionar no solo la vida producción, sino también la vida cotidiana. Las tecnologías 3D ya están cambiando las relaciones de producción tanto en lo que hace a la posibilidad de producir en casa productos que hasta ahora eran realizados por pequeñas y medianas empresas (alimentación, textiles) como por los cambios de radicación de grandes corporaciones internacionales. Un ejemplo muy interesante lo brinda Yeyati (2018)[11] quien informa que el desarrollo de las llamadas speed factories

Y tomo como ejemplo a Adidas que recientemente realizó la recolocación de su planta que estaba en China trasladándola a Alemania. Al estar la misma equipada con tecnología robótica y 3D y producirá con solo 160 empleados frente a los miles de empleos directos que se requería en China. Esto hará que haya una caída del empleo en zonas que antes crecieron por el bajo costo de los salarios.

Los cambios que lleva adelante la inteligencia artificial y la robótica no son procesables por los ciudadanos de a pie que no cuentan con la información depurada para analizarlos. Muchas veces el desarrollo tecnológico se expresa en simples programas (aplicaciones, apps) que permiten realizar una serie de operaciones que antes realizaban seres humanos. Por ejemplo la aplicación en la grandes ciudades para estacionar vehículos que en pocos años han vuelto poco menos que obsoletos a los parquímetros.

Esta revolución de la inteligencia ha llevado a crear lo que podemos denominar empresas capitalistas sin capital. Ejemplo de ello son UBER, AIR B&B, Mercado Pago, Pedidos Ya, y tantas empresas de servicios que ya son parte del paisaje de la vida cotidiana. También la vida cotidiana empieza a naturalizar el uso de robots, que originariamente eran de uso industrial, pero que ahora se extienden a diferentes facetas de la misma. Por ejemplo, las estimaciones de Boston Consulting Group (BCG) informan que en EE.UU. y Europa los robots pasarán de los 1,5 millones en 1993 a 4,6 millones en 2025.

El efecto de este desarrollo es que se incrementará el desempleo a nivel mundial y ello será mas notorio en el sector industrial.

Los grandes cambios en el mercado de trabajo muestran un cambio del perfil del mismo muy importante. Estos cambios los exponemos en el gráfico 4

Tabla 4 participación porcentual mundial de empleos 1990-2019

Año Agricultura Industria Servicios otros Total
1990 42.6 21.8 34.5 1.1 100
2003 38.9 20.3 40.7 0.1 100
2019 26.8 23.2 50.0 0.0 100

                Fuente: Banco mundial

Como podemos observar, mientras el empleo industrial en las últimas dos décadas se mantuvo en porcentaje, el agrícola cayó y esa caída fue absorbida por el sector servicios. Si consideramos el crecimiento del trabajo informal en América Latina que aproximadamente es superior al 50% se pone de manifiesto que el mercado de trabajo actual es de carácter predominantemente informal y de servicios (ver tabla 5)

Tabla 5 Trabajo informal en A. Latina

País % de trabajo informal
Perú 64
Paraguay 63
Colombia 54
México 53
Argentina 50
Ecuador 49
Panamá 41
Brasil 36
Uruguay 33
Costa Rica 30

Fuente: FORLAC OIT. 2017[12]

Trabajo y sujeción social.

El trabajo constituye una relación social en la que se establecen claramente los diferentes roles y funciones de quienes participan de esa relación y, en función de ello, se constituyen las diferentes formas de apropiación de la riqueza.

La sociedad capitalista actual ha evolucionado a una forma de distribución de la riqueza totalmente injusta y perniciosa, sin embargo, esta no es la mirada que los diferentes actores sociales tienen de la misma, y no solo hablamos de los actores privilegiados de la sociedad, sino que, como dijimos más arriba, la visión a la que hacemos referencia es, en no pocos casos, compartida por quienes son víctimas antes que usufructuarios de esa relación asimétrica.

En la construcción de esta nueva subjetividad, de los trabajadores como hemos afirmado con anterioridad, participan diversos actores sociales, los medios de comunicación, sectores de la comunidad científica, de la educación, diferentes sectores políticos.

El desarrollo de los medios de comunicación, fundamentalmente a partir de las últimas décadas del siglo pasado, abrió grandes posibilidades comunicacionales. Pudimos acceder en tiempo real a los diferentes aconteceres en todo el planeta, intercambiar ideas con usuarios remotos de las redes de comunicación, nos comunicarnos con personas que ni siquiera hemos visto una vez, etc.

Nuestro campo de información se amplió geométricamente, pero también crecieron las posibilidades de interrelación de los grandes centros de poder mundial.

Un fenómeno de esta etapa del desarrollo capitalista ha sido la monopolización e internacionalización de las redes informativas. Las grandes empresas periodísticas como CNN, O’Globo, Grupo Clarín, Grupo Prisa, etc. han podido penetrar más allá de sus fronteras de origen y llegar a los lugares más remotos del planeta. Más aún, existe un acuerdo no escrito entre los diferentes holdings editoriales a partir del cual las noticias que se informan son prácticamente las mismas y la actividad periodística se ha convertido en un apéndice de la acción política e ideológica de la clase dominante mundial.

Estos medios han sido una herramienta estratégica para que ocurra la hipótesis de Laval y Dardot (2013)[13]expuesta al comienzo y según la cual el neoliberalismo ha dejado de ser una teoría económica para constituirse en un sistema de pensamiento que determina nuevas subjetividades de los sectores dominados. Es en definitiva una nueva racionalidad.

Es una manera de construir la subjetividad de los actores sociales pasando del sujeto calculador benthamiano, que se constituía en un hombre productivo en las organizaciones, al sujeto neoliberal que es un hombre competitivo íntegramente sumergido en una competencia mundial.

No se trata de un sujeto domesticado que obedece irracionalmente a las órdenes que recibe, como lo era el sujeto taylorista-fordista, por el contrario, lo que la moderna sociedad tecnológica reclama es un sujeto que piense, que utilice su capacidad reflexiva orientada a lograr más espacios de participación e incrementar la productividad en la organización.

El punto de vista de autores como Bell (1977) [14], es que el capitalismo moderno necesita superar, por lo menos, en el plano de la construcción imaginaria, la contradicción entre el hedonismo que busca el consumo y la carga ascética que supone el trabajo.

¿Esto supondría un margen mayor de libertad en las nuevas tecnologías de recursos humanos? Nada de esto, lo que el nuevo management capitalista trata de desarrollar es la instalación, en las empresas y en la sociedad, de nuevas formas de poder y sujeción, y de ninguna manera pierden de vista el carácter de mercancía de la fuerza de trabajo.

La vulnerabilidad del trabajador es mayor en tanto aparece como sujeto sujetado al consumo y el crédito.

Estas nuevas formas de sujeción tienen que ver con el consumo y el crédito por un lado y el desarrollo de significaciones sociales imaginarias relativas al carácter de inserción del trabajador en el trabajo y su relación con la organización.

En el mundo moderno los medios de comunicación han permeado la vida general de las personas, de manera tal que, ya no constituimos esos sujetos anónimos que transitábamos por la vida sin que nos conociera más que un grupo reducido de personas (trabajo, familia, comunidad), por el contrario, toda nuestra vida se halla expuesta en las llamadas redes sociales y en la captura de información sensible que realizan los diferentes organismos gubernamentales y privados. Nuestros gustos, nuestras inclinaciones políticas e ideológicas, el carácter de nuestra sexualidad, las competencias laborales que poseemos, nuestro mundo de relaciones, etc., circula por las diferentes bases de datos que se comercializan a diario en el mercado tecnológico. Hoy, en una contienda electoral es posible conocer al votante tal vez mejor que lo que él se conoce a sí mismo.

Pero no solo en el mundo de la política y las relaciones de poder se necesita conocer a los individuos de una determinada región, también esa información es necesaria para el desenvolvimiento de las empresas.

Cada vez que nos sentimos atraídos por algún producto, cuando lo compramos, si reflexionamos, detrás de nuestro interés, se halla la mano invisible de la publicidad estratégica a través de la cual las empresas llevan los niveles de consumo hasta el paroxismo. Pero no solo se nos impele a comprar lo que no tenemos, también lo que tenemos, porque las mercancías se vuelven obsoletas a ritmos cada vez más vertiginosos. Hace algunos años circuló la versión de una teoría del consumo, la teoría de la obsolescencia programada, es decir, las empresas programan la vida útil de sus productos para que el consumidor se vea obligado a adquirirlo en períodos cada vez más cortos. Los electrodomésticos que antes duraban entre treinta y cincuenta años hoy solo tienen una vida útil de 10 años o aún menos. Es posible que si Ud. se compra un par de zapatillas Nike (como nos ocurrió quienes desarrollamos este trabajo) y no las usa, al ir a buscarlas a los dos o tres años se despeguen las suelas y las zapatillas se deshagan.

El trabajador se ve compelido a consumir, el problema es que no siempre los recursos económicos que obtiene de la venta de su fuerza de trabajo alcanzan para cubrir los gastos de los diferentes consumos (vivienda, alimentación, salud, esparcimiento, transporte, vestimenta, etc.).

Cuando el trabajador se encuentra en el límite de sus esfuerzos, con sus recursos económicos extenuados, surge la acción salvadora del crédito (comercial o financiero).

El endeudamiento se ha constituido en una nueva forma de sujeción del trabajador, y el capitalismo somete a los mismos a través del sector más desarrollado de los emprendimientos burgueses, el sistema bancario.

Antiguamente, el trabajador se endeudaba a través de mecanismos artesanales como la libreta del almacenero o el crédito que le daba el pequeño comercio, solo recurría a los bancos cuando quería adquirir una propiedad o en momento de urgencia muy onerosa. Hoy los bancos disponen de dos herramientas importantes para distribuir el crédito entre la población, la bancarización masiva de la masa trabajadora que les provee una infinidad de datos de manera de constituir a su público en una clientela cautiva y los instrumentos de pago como las tarjetas de débito y de crédito.

El trabajador, aun sin notarlo, pasa a ser esclavo de sus compromisos de pago. Es doblemente esclavo, de un consumo innecesario y multideterminado por la publicidad y la construcción de una subjetividad competitiva y por su atadura a las deudas que contrae producto de la dinámica del consumo.

El postcapitalismo ha construido un trabajador vulnerable, con el cual la represión y la violencia han perdido la significación que tuvieron en siglos anteriores, y en el que, la vulnerabilidad es la que emana de su sujeción al consumo y al crédito y que se suma a otras formas de sujeción y dominio del trabajador (familia, dependencia del empleo, etc.).

En otros trabajos hablamos de vulnerabilidad psicosociolaboral (VPSL)[15] a la que conceptualizamos como “trama invisible de relaciones sociales y laborales que afectan la vida cotidiana de los trabajadores. Para hacer visible lo invisible de este proceso es necesario avanzar con una estrategia metodológica que permita comprender el entramado de variables que se suscitan en las actuales condiciones socio laborales. El desarrollo de la concepción de vulnerabilidad psicosociolaboral permitiría comprender, describir y analizar un conjunto de variables más extensas que hacen a los procesos psico sociolaborales. También entendemos como vulnerabilidad psicosociolaboral a un constructo que determina un campo de investigación interdisciplinaria que incluye el estudio de los riesgos que afrontan las personas vinculadas al mundo del trabajo, con respecto a su integridad sanitaria, abordando los problemas y consecuencias que sobre la salud mental tienen los procesos laborales tanto desde la perspectiva del trabajo como del no trabajo. Establecimos que la importancia de considerar este constructo como capítulo específico de la vulnerabilidad psicosocial radica en la necesidad de desarrollar otra mirada en el diseño y ejecución de planes integrales de abordaje de los problemas sociales y sanitarios que afectan a la población trabajadora.” Gómez Jarabo G., Bonantini C., Simonetti G., Quiroga Víctor (2007)[16].

Lo importante de este concepto es que entiende la vulnerabilidad como algo más amplio que una cuestión económica, como algo que sí bien afecta a las personas en situación de pobreza estructural, también afecta a diferentes actores de todo el espectro social de un determinado país.

Un trabajador puede ser vulnerable por las condiciones de trabajo que soporta, por el carácter de las relaciones laborales que establece, por determinantes que están más allá de lo visible, por falta de adecuación cultural, por las perspectivas de subjetividad que construye etc., y de ello dependerá la calidad de vida y de trabajo y los modelos de abordaje de su problemática.

Entender la vulnerabilidad del trabajador desde este punto de vista, permite comprender que, como afirman Laval y Dardot (2013), “que lo que se busca es la erosión progresiva de los derechos vinculados a la condición de trabajador, la inseguridad instalada en la masa de asalariados mediante nuevas formas de empleo, precarias, provisionales y temporales, mayores posibilidades para el despido, la pérdida del poder de compras hasta el empobrecimiento de fracciones enteras de las clases populares………..que han producido un incremento considerable del grado de dependencia de los trabajadores de sus empleadores”. [17]

A través del incentivo a un consumo desmesurado e innecesario se conduce a los trabajadores a endeudarse progresivamente y como con lo único con lo que cuentan para honrar sus compromisos es su fuerza de trabajo, a la que pueden vender de manera precaria y temporal, los actores del proceso productivo se convierten en dependientes de sus empleadores en un escenario de cada vez mayor inseguridad laboral, incrementando hasta el paroxismo su vulnerabilidad psicosociolaboral y sometiéndose, de una manera “voluntaria” a la voluntad y los intereses de las políticas económicas burguesas.

Para lograr que este sometimiento sea irreversible, lo que se intenta es construir una subjetividad de los trabajadores desde la cual, los mismos acepten el sometimiento y la explotación cada vez más salvaje como un nicho de oportunidades para su progreso y el desarrollo personal y familiar.

La Psicología Positiva como herramienta del nuevo dominio burgués sobre el trabajador.

La Psicología positiva es una teoría de la Psicología fundada por Martín Seligman (2016).[18] Este escritor y pensador estadounidense abreva en Aristóteles[19] y en los trabajos de Abraham Maslow, Carl Rogers, etc., lo que muy genéricamente se podría denominar la psicología humanística. Sintéticamente plantea que hasta él la Psicología se dedicó a estudiar los aspectos negativos, la ansiedad, los síntomas de estrés, la depresión, etc.

Seligman se propone estudiar las bases científicas de la felicidad, haciendo eje en las fortalezas y virtudes del ser humano. Por lo tanto, considera que la Psicología debe tener como objeto estudiar los aspectos positivos de la psiquis como la inteligencia emocional, la resiliencia, la sabiduría. Trabaja sobre procesos de la mente como la creatividad, el humor, la responsabilidad, etc.

Este enfoque es denominado también, por algunos autores, como salutogénico.

En el campo laboral, ciertas corrientes de la psicología del trabajo y las organizaciones han visto en este enfoque una herramienta que, más allá de sus buenas intenciones, se constituye en una forma elaborada de construcción de subjetividad de los trabajadores, orientada a desarrollar la productividad de las empresas. Podríamos decir que constituye un nuevo intento, mejorado, de organizar la actividad en el mundo del trabajo desde la perspectiva de la eficacia y la eficiencia autorregulada de los trabajadores.

Para esta corriente de la psicología ya no se trata de analizar los conflictos laborales, el estrés laboral, el ausentismo, los accidentes de trabajo, las condiciones y medio ambientes negativos del trabajo, sino de desarrollar un enfoque actualizado que se base en aspectos positivos como el desarrollo de virtudes personales, la autocreación en el trabajo, la autorrealización del trabajador, emociones positivas, que faciliten el “fluir” del empleado con las labores del día con día.

Francisco Palací Descals (2004)[20], (referente de esta corriente junto a Salanova y Schaufeli[21]) afirma: “El foco tradicional de la Psicología, y en concreto la Psicología del Trabajo y de las Organizaciones en lo ‘negativo’ -por ejemplo, el conflicto organizacional, el absentismo, el estrés laboral, debería cambiarse hacia un foco más positivo típico de la Psicología Organizacional, centrado en los recursos laborales y su potencial motivador. En otro lugar hemos argumentado que el punto de partida es que para poder sobrevivir y prosperar en un contexto de cambio continuo, las organizaciones necesitan tener empleados motivados y psicológicamente ‘sanos’ y que, para poder conseguirlo, las políticas de recursos humanos deben estar sincronizadas. La razón es que las organizaciones modernas están cambiando en una dirección que se basa más y más en el conocimiento psicológico y la experiencia. Las organizaciones modernas esperan que sus empleados sean proactivos y muestren iniciativa personal, que colaboren con los demás, que tomen responsabilidades en el propio desarrollo de carrera, y que se comprometan con la excelencia. Obviamente, este objetivo no puede alcanzarse con una fuerza laboral ‘saludable’ al estilo tradicional: empleados satisfechos con sus trabajos, que no experimentan estrés laboral, y que muestran bajos índices de absentismo. Se necesita algo más para poner en marcha toda la maquinaria organizacional y conseguir este objetivo. Y aquí es donde emerge la Psicología Organizacional Positiva (POP), que trata de dar respuesta a estos temas”.

Como podemos observar, se parte de una mirada equivocada del proceso de trabajo, que, como es una relación social, implica una relación de conflicto por los diferentes intereses que se juegan en las organizaciones. En las organizaciones existen intereses divergentes, contradicciones que deben ser reconocidas, si se pretende llevar adelante las mismas. No es tirando bajo la alfombra esas contradicciones fruto de intereses contrapuestos como se resuelven los problemas, muy por el contrario, es necesario ponerlos de manifiesto y analizarlos, logrando mediaciones inteligentes que permitan satisfacer a ambas partes de los conflictos.

El desconocimiento de los conflictos, que por negados no dejan de estar latentes y operar contra el desenvolvimiento de las organizaciones, ha desembocado en la historia de las organizaciones en conflictos tremendos, que, en no pocas oportunidades destruyeron a las mismas.

El negar la negatividad del trabajo, sus efectos sobre la salud física y psíquica de los miembros de la organización, pretende instalar intereses universales que no son más que los intereses del grupo que controla la organización, no constituye una nueva agenda, es la vieja agenda de dominación descarnada del capitalismo que retorna para evitar que emerja lo reprimido y sostener los privilegios de algunos contra los intereses de todos.

El trabajador no se autocrea, ni se realiza en el trabajo, afirmar esto es negar el carácter alienante del trabajo capitalista, es desconocer una realidad que tiene descripciones densas como las realizadas por numerosos sociólogos y psicólogos en el campo del trabajo como J. Kenneth Benson[22], Miklós Haraszti[23], Richard Sennett[24], etc., por nombrar algunos de los muchos que investigaron sobre el tema y que son parte del desarrollo social e ideológico contemporáneo.

Trabajo, subjetividad y salud mental de los trabajadores.

Partimos de una apreciación fuerte, el trabajo no es salud, por el contrario, el hombre en el proceso de trabajo es sometido a múltiples tensiones inherentes a las características del trabajo que realiza, como a aquellas que provienen de las características socio-históricas de la sociedad en la que vive.

En la moderna sociedad capitalista, el trabajador sufre con mayor intensidad estos dos de tensiones.

Por un lado, la sociedad es cada vez más una sociedad fragmentada en la que los ricos son muy ricos y los pobres cada vez más pobres. El 1% de los sujetos más ricos de la sociedad mundial ya es dueño de más del 50% de los bienes materiales existentes en el planeta.

La disparidad en la distribución de la riqueza tiene dos consecuencias importantes, naciones muy ricas y naciones muy pobres. En las primeras los ciudadanos gozan de servicios (de salud, educativos, vivienda, saneamiento, protección previsional al trabajador) que no poseen la mayor parte de los ciudadanos de los países pobres.

En los países llamados en algún momento “del tercer mundo” si bien existen los mismos adelantos tecnológicos de las naciones ricas, pocos son los ciudadanos que pueden usarlos y disfrutarlos.

Por otra parte, las burguesías concentradas de los países llamados del “primer mundo” someten a los países pobres a un saqueo contante de sus recursos y explotan salvajemente a sus trabajadores con la complicidad de las burguesías locales. Empresas de indumentaria, calzado, electrónica, etc., instalan sus plantas en estos países en los que pagan tan solo uno o dos dólares la hora a los trabajadores, precio muy inferior al que deberían pagar en sus países de origen. Son típicos los emprendimientos de Adidas y Nike, entre otros en el lejano oriente o las maquiladoras americanas en la frontera con los EE. UU con México.

Esta superexplotación es fuente de alteraciones de la salud, tanto por las exigencias inhumanas de la tarea y sus características de insalubridad, como por las condiciones de vida a las que son sometidos los trabajadores por los magros salarios que reciben.

Pero las contradicciones de clase que podemos observar al interior de los países pobres también afectan la salud de la población.

Además de los magros salarios, los trabajadores se ven sometidos a la inseguridad laboral constante, dado que sus fuentes de trabajo, por lo general, dependen de los planes estratégicos de las grandes corporaciones instaladas en estos países.

Si bien es justo reconocer que en algunos casos son cuidadas las condiciones y medio ambiente de trabajo, esto no es una ley general.

Los efectos nocivos del trabajo devienen de diferentes fuentes. En primer lugar, los trabajadores se ven sometidos a condiciones de trabajo que afectan sus salud física o psíquica o ambas a la vez. Un caso muy interesante es el de los Call Center se instalan en países periféricos por el bajo costo de la mano de obra y por la falta de regulaciones o la facilidad para saltar las regulaciones existentes por la alta corrupción en las clases políticas y empresariales de estos países.

Los efectos de la producción afectan a los trabajadores en primer lugar, pero también al ecosistema, como lo es el caso de la minería a cielo abierto que envenena el medio ambiente con la complicidad de los gobiernos locales y nacionales.

Otro de los casos paradigmáticos es la tala indiscriminada de bosques que está arrasando con el capital verde de los países en desarrollo, modificando malsanamente las condiciones climáticas y produciendo inundaciones o largas sequias.

Entre los dos tipos de países (pobres y ricos) se encuentran algunos que en el último siglo enfrentaron el estallido de conflictos de clase generalizados y llevaron a la institución de normas laborales que permiten aumentar la protección laboral en materia de salud y previsional. Un caso paradigmático de estos países es la Argentina que a lo largo del siglo XX desarrollo una larga lucha contra los privilegios de la burguesía dominante, arrebatándole muchas conquistas como la jubilación, los sistemas de obras sociales, educación universal y gratuita, salarios adecuados a lo que la OIT denominaría “Decent Work”, vacaciones, vivienda, turismo, etc.

De todas maneras, aun en estos países existen cuestiones que afectan las condiciones de trabajo y de vida de los ciudadanos como por ejemplo el trabajo informal, que en general es superior en américa latina al 50%, es decir unos 130 millones de personas.

En estos países, producto del desarrollo de la subjetividad neoliberal con la que la gran burguesía mundial ha colonizado el pensamiento de las burguesías y de la clase media locales, se han degradado las condiciones de vida dado que se han eliminados puntos centrales del estado de bienestar como la seguridad laboral y previsional, la asistencia a la salud, la gratuidad de la educación, ampliando cada vez mas la brecha entre ricos y pobres.

En Argentina, se modificaron leyes como la ley de ART (Aseguradoras de riesgos del Trabajo) reinstalando la opción excluyente con renuncia, la competencia del fuero civil, la continuidad de las comisiones médicas y el listado cerrado de enfermedades laborales afectando en forma directa la salud y la seguridad de los trabajadores.

En México se eliminaron las pensiones vitalicias, con lo cual el trabajador que se retira cuenta con una suma fija de dinero para subsistir hasta su muerte.

Crece en América Latina el empleo flexible que lleva al aumento de las horas de trabajo, al despido sin causa y la profundización del desmejoramiento de las condiciones y medio ambiente de trabajo con mayores contaminantes físicos, psíquicos, etc., que deterioran la salud actual y futura de los trabajadores.

Como hemos expresado en un trabajo anterior, Bonantini, Ponce (2017)[25] han surgido nuevas patologías laborales, como el acoso laboral, el acoso sexual en el trabajo, la violencia laboral, el burn out, el síndrome de desgaste por empatía, el workholic, etc. y el desempleo es una nueva forma de patología a la que Bonantini, Simonetti et. al (1999)[26] han definido como una enfermedad social del capitalismo que afecta individual y colectivamente a los trabajadores.

Algunas consideraciones sobre el desempeño de los psicólogos en el trabajo.

Como se puede constatar, hemos dedicado este capítulo a trabajar sobre los diferentes problemas del desempeño profesional de los Psicólogos en el mundo laboral. La importancia de analizar los cambios de la subjetividad de los trabajadores reside en que, en un contexto vertiginoso de transformaciones sociales y laborales, el trabajo de los psicólogos se hace cada vez más difícil, dado que implica, además del expertis profesional, la toma de decisiones éticas y morales que suponen la intervención en las organizaciones empresariales, sindicales, comunitarias, etc.

Como bien señalaba Bleger (1966)[27] el Psicólogo debe intervenir en las organizaciones tratando de ser lo más fiel posible a sus paradigmas teóricos e ideológicos y no debe participar en organizaciones en las que sus supuestos estén en contradicción con los del profesional.

En segundo lugar, es necesario considerar que como dice Altschul (2003)[28] el psicólogo está en las organizaciones, pero ese estar no es permanente, implica la transitoriedad del que permite facilitar al colectivo organizacional la apropiación de los problemas y contradicciones para construir un saber sobre las mismas que les permita su desarrollo.

En Tercer lugar, no es el psicólogo el que resuelve los problemas del colectivo que lo contrata, es el propio colectivo el que debe recorrer el camino de apropiarse del conocimiento que el experto brinda para trabajar proactivamente en la resolución de los problemas, las organizaciones que aprenden son aquellas que son capaces de reconocer y criticar sus errores.

El psicólogo en el campo del trabajo no tiene una única opción de trabajo, por ejemplo, en las empresas, el campo es muy extenso e incluye una multiplicidad de posibilidades tales como organizaciones empresariales, asistenciales, educativas, organizaciones gremiales, trabajo en comunidades barriales y territoriales, ONGs, etc.

Este múltiple campo de trabajo hace que los objetos sobre los que el profesional deposita su mirada sean variados. Los psicólogos trabajamos sobre problemas de salud mental en el trabajo, sobre conflictos que requieren mediación, sobre el análisis de las estructuras y funciones de las organizaciones, sobre problemas derivados de las relaciones de poder en las organizaciones, en el análisis de problemas comunicacionales, sobre selección de personal, formación por competencias, estudios de evaluación de potencial, etc.

Estas multiplicidades implican el uso de diferentes técnicas de evaluación (entrevistas, cuestionarios, encuestas, test de rendimiento, de personalidad, de actitudes y aptitudes, etc.) y la implementación de técnicas grupales (grupos de discusión, grupos focales, talleres a futuro, assessment center, etc.).

En este proceso que implica la intervención, debemos ser conscientes que con nuestro trabajo participamos en la construcción de subjetividades y que la modelización subjetiva de la que participamos tiene fuertes implicancias en la organización y en la sociedad en general.

Nuestra tarea como profesionales ni es ingenua, ni es aséptica, siempre estamos inmersos en un mundo de conflictos, dado que la vida es conflicto y en cada intervención somos partícipes de procesos de cambio.

Lo que no podemos es ser cómplices de las construcciones subjetivas destinadas a mantener la sociedad de dominación existente y siempre debemos intentar mejorar la vida de las personas que trabajan, como objetivo primordial.

La formación de los trabajadores en la era exponencial

El trabajador del siglo XX sabía que a la hora de solicitar un empleo debía contar con una serie de competencias básicas, debía conocer los cálculos elementales de las matemáticas, tener algún conocimiento de lecto-escritura y poca cosa más. El resto de las competencias (vg. manejar alguna máquina) las adquiría dentro del talle en el plano del aprendizaje informal.

Yeyati tiene una sentencia muy apropiada para conocer la diferencia de este trabajador de la primera mitad del siglo XX y el trabajador del siglo XXI, el dice que el tornero del siglo XXI será el programador informático.

Existe un abismo entre los saberes teórico prácticos del tornero como prototipo del trabajador industrial del siglo XX y el programador informático del siglo XXI. Nuestro programador debe tener competencias lingüísticas, computacionales, matemáticas, robótica, etc.

Y ese abismo se expresa en el fracaso de la organización del sistema escolar formal, la escuela ya no brinda respuestas adecuadas a las exigencias de los mercados de trabajo, tal vez algo las escuelas primarias, pero casi nada las secundarias y las terciarias.

La escuela moderna, tal como la conocemos, es un invento relativamente reciente, surge en Prusia en el siglo XVIII, y constituye una búsqueda del capitalismo para formar los sujetos obedientes que necesitaba la industria en desarrollo en ese momento socio-histórico.

Además de brindar a los futuros trabajadores las nociones mas elementales para realizar sus tareas, tenía como objeto modelar su conciencia, para que comprendiera que la obediencia y la disciplina son formadores del sujeto del trabajo.

La escuela prusiana estaba cerrada al mundo exterior. En su estructura y funcionalidad participan las clases obligatorias divididas por edades; un sistema de calificaciones, que incluye premios y castigos; presiones sobre maestros y alumnos; horarios estrictos.

Esta escuela, diseñada para crear un modelo de subjetividad y sujeción de los futuros trabajadores, se expandió rápidamente a todas las latitudes y pronto mutó su esencia, para convertirse en una necesidad que implicaba la formación cívica y ciudadana de los actores sociales. A tal punto se transformo la significación social de la escuela que pronto comenzó a definírsela como un arma poderosa para cambiar el mundo.

Pero esta escuela, mas allá de algunas experiencias innovadoras que existieron (escuela nueva, pedagogía Waldorf, etc.) no modificó lo básico de su estructura y funcionalidad.

Es una escuela bancarizada, donde el docente es el sujeto supuesto saber, el alumno el lugar donde el saber debe ser puesto, un sistema de relaciones autoritarias, en la que se cercena la capacidad innata del niño para pensar críticamente.

Los contenidos de la escuela (tanto primaria como secundaria) no difieren mucho de los que encontramos en el siglo XIX, con el agregado de que la escuela constituye en lugar de encierro (como los hospitales y las prisiones) donde los padres ponen a sus hijos al cuidado de los docentes para poder cumplir con sus compromisos laborales.

Desde el nivel gubernamental se define la calidad educativa como la posibilidad de tener 180 días de clase, y poco se hace para actualizar los contenidos de la enseñanza.

La escuela que nació para formar a los futuros trabajadores. solo es hoy un parqueadero de niños y adolescentes en los que no se los forma para la vida laboral, sus contenidos de conocimientos poco tienen que ver con las competencias laborales requeridas por los mercados de trabajo, se encuentra abarrotada de información que hoy se puede tener tranquilamente a través de internet.

Los mecanismos de evaluación, continúan siendo un simulacro (aún en la educación superior) donde el alumno debe representar un papel donde hace un “como sí” se interesara por lo que el docente dice. No existe evaluación continua y lo que es peor, la evaluación poco tiene que ver con las aptitudes que deberán desplegar los futuros profesionales al acceder al mercado laboral.

Si la educación formal es obsoleta y debe cambiarse de raíz, en cuanto a su estructura y funcionamiento, la educación no formal es todavía más ineficiente.

Cuando revisamos los planes formativos de las acciones de educación no formal que se ofrecen desde los organismos oficiales y privados, observamos que los mismos se orientan a la formación en competencias sobresaturadas en el mercado laboral. Todos los programas se orientan a la formación en oficios básicos (albañilería, pintura, etc.) que además no tienen un seguimiento respecto a la utilidad de esos conocimientos para los trabajadores en su vida laboral.

Esta es la razón por la que estos proyectos y programas fracasaron en el pasado, fracasan en el presente y fracasarán en el futuro, dado que no dotan a los actores sociales de las competencias computacionales, desarrollos de inteligencia artificial, robótica, informática, tecnologías de punta como 3D, etc.

Nuestra propuesta es la de la construcción de Centros de Desarrollo  Local Virtual (CDLV) instalados en el territorio, que de una manera participativa desarrollen competencias laborales requeridas por el mercado laboral presente y futuro, utilizando para las formación las nuevas tecnologías virtuales, con un modelo de contenidos necesarios y adecuados a las necesidades del mercado laboral, por medio de trayecto educativos socio profesionales en los que el sujeto pueda escoger que módulos de esos trayectos considera convenientes para su formación profesional.

Síntesis

Asistimos a grandes cambios en el sistema de acumulación capitalista, que, a diferencia de anteriores momentos sociohistóricos, hoy adquieren el carácter de exponenciales.

Los cambios de las relaciones laborales son muy difícilmente procesables para la conciencia del trabajador promedio, se requiere un expertis muy avanzado para poder analizarlos y trazar propuestas de cambio que sean compartidas y discutidas con todos los actores sociales.

Es necesario desarrollar una ecoconciencia que permita comprometer a la sociedad en las transformaciones necesarias. El capitalismo, decíamos mas arriba es un sistema flexible y esta en un proceso metamórfico, pero también sufre por su larga existencia que condenó a la sociedad humana a desequilibrios cada vez mayores en los que los perjudicados son los sectores mas vulnerables de la sociedad, porque tienen pocas herramientas socioeconómicas y formativas para afrontar las crisis, de ello da cuenta la actual situación de la pandemia de corona virus que entre otras cosas puede llevar los índices de pobreza a casi el 50% de la población en Argentina.

Es necesario desarrollar de el sistema educativo una nueva conciencia individual que sea creativa, crítica y reflexiva. Que permita construir una ecoconciencia basada en una práctica transformadora, no de los actores “esclarecidos” de la sociedad, sino de los trabajadores en su conjunto.

Para ello es necesario abatir los prejuicios que nos definen a algunos como los intelectuales capaces de pensar y a la gran masa de la población como la mano de obra ejecutora de los procesos sociales.

El fracaso de las revoluciones sociales se debía a errores teóricos y conceptuales en los que participaron todos los sectores políticos (derecha, centro e izquierda), queriendo dividir a la sociedad en actores claramente diferenciados ejerciendo un paternalismo pernicioso que llevó a regímenes autoritarios en los que las relaciones sociales no fueron ni mejor ni peor que las del capitalismo, solamente malas y a contramano de la historia.

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[1] Torres Carrillo A. (2006) Subjetividad y sujeto. Perspectivas para abordar lo social y lo educativo. En Revista Colombiana de Educación. N° 50 págs. 86/103. Enero-Julio. Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá.

[2] Torres Carrillo A. (2006) Subjetividad y sujeto. Perspectivas para abordar lo social y lo educativo. En Revista Colombiana de Educación. N° 50 págs. 86/103. Enero-Julio. Pag. 91. Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá.

[3] Sousa Santos B., (1998). De la mano de Alicia. Subjetividad, ciudadanía y emancipación. Capítulo 9 Pags.283-304.  Comentario en http://www.scielo.org.co/pdf/tara/n5/n5a18.pdf. Siglo del Hombre Editores Bogotá.

[4] Sousa Santos B., (1998) De la mano de Alicia. Subjetividad, ciudadanía y emancipación. Capítulo 9 Pags.283-304. Siglo del Hombre Editores Bogotá.

[5] Jaidar I (2003) Tras las huellas de la subjetividad. UAM México. Pag. 55.

[6] Bleichmar S. (2004) Límites y excesos del concepto de subjetividad en psicoanálisis. Revista Topía. Publicado en https://www.topia.com.ar/articulos/l%C3%A*/Dmites-y-excesos-del-concepto-de-subjetividad-en-psicoan%C3%A1lisis.

[7] Berman (1988). All That is Solid Melts Into Air: The Experience of Modernity, Nueva York, Penguin Books.

[8] Laval ., Dardot O. (2013) La nueva razón del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal. Gedisa. Barcelona.

[9] Freud S. (1973) Esquema del Psicoanálisis. O.C. Editorial Biblioteca Nueva. Barcelona. Págs. 2733/34

[10] Marx C., Engels F. (1973. La ideología alemana. Ediciones pueblos unidos. Pág. 31.

[11] Levy Yeyti (2018) Después del trabajo. Sudamericana. Bs. As.

[12] Forlac-oit. (2017). http://www.oitcinterfor.org/hechos-noticias/forlac-programa-oit-formalizaci%C3%B3n-informalidad

[13] Laval C y Dardot P. (2013) La nueva razón del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal. Gedisa. Barcelona

[14] Bell C. (1977). Les contradictions culturelles del capitalisme. PUF. París.

[15] Bonantini C., Cervigni M., Mandolesi M., Quiroga V., Gallegos M.Social representation and Imagery of Labor: Process of the Psychosocial and Labor Vulnerability and Its Relation with Mental Health. En: Psychiatry and Neuroscience Update. Bridging the Divide. Springer. New York. Págs. 253 a 265.

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[17] Laval C., Dardot P. (2013) op. cit pág. 333

[18] Seligman M (2016) Florecer: La nueva psicología positiva y la búsqueda del bienestar

Editorial Océano. Bs. As.

[19] Seligman M. (2004) Authentic happiness: Using the new positive psychology to realize your potential for lasting fulfillment. Simon and Schuste. New York.

[20] Palací Descals F. (2004) Psicología de la organización. Pearson Educación

[21] Salanova M., Schaufeli W. (2004) El engagement de los empleados: Un reto emergente para la dirección de recursos Humanos. Publicación electrónica http://www.want.uji.es/wp-content/uploads/2017/03/2004_Salanova-Schaufeli.pdf.

[22] Benson, J. K. (1977). “Organizations: A dialectical view”. En: Administrative Science Quarterly, Johnson Graduate School of Managemen., Ithaca: Cornell University.

[23] Haraszti M. (1981) A destajo. Ed. Montesinos. Barcelona

[24] Sennett R. (2000) La corrosión del carácter. Anagrama. Barcelona.

[25] Bonantini C., Ponce F. (2017) El mito de Prometeo. Conciencia, trabajo y proyecto de vida. Laborde Editor. Rosario.

[26] Bonantini C., Simonetti G., Michelín M., Nappione Berge M.E. (1999). El mito de Saturno Desocupación y vida cotidiana. UNR Editora. Rosario.

[27] Bleger J. (1966) Psicohigiene y psicología institucional. Paidos. Bs. As.

[28] Altschul C. (2003) Estar de paso. Granica. Bs. As.

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