Número 3, Publicaciones

Peirce y Lacan: Una aproximación desde lo continuo.

Peirce and Lacan: an approach from the continuum.

Domínguez Maximiliano, maxidavid666@gmail.com

Argentino, Docente de Filosofía (UNR), Alumno de la Maestría en Psicoanálisis de la UNR, cohorte 2020-2021.

 

Resumen:

En el siguiente articulo nos proponemos abordar una aproximación entre la filosofía de Charles S. Peirce y el tratamiento del psicoanálisis Lacaniano. Para ello, tendremos en cuenta el concepto llamado “Sinequismo” desarrollado por Peirce y el tratamiento que Jacques Lacan propone en su Seminario 11 sobre los conceptos fundamentales del psicoanálisis. Nuestra pretensión es mostrar que la filosofía de Peirce mantiene una comunicación indirecta con el tratamiento que Lacan propone en sus seminarios sobre los conceptos fundamentales. El concepto de Sinequismo, como posibilidad del continuo en el ejercicio del pensamiento, tiene su inminente trazo con la fijación conceptual de lo infinitesimal, por otro lado, Lacan en su seminario recurre a lo infinitesimal para repensar y actualizar los conceptos centrales del psicoanálisis.

Esta aproximación o comunicación teórica, tiene variantes positivas para pensar desde la rama filosófica a una disciplina como el psicoanálisis, que mantiene su práctica mayor en la clínica.

Palabras claves: Peirce, Lacan, Sinequismo, infinitesimal, continuo.

 

Abstract:

In the following article, we will intend to make an approach to the link between C. S. Peirce’s philosophy and the consideration of lacanian pyschoanalysis. For this purpose, we will examine the concept of “Synechism”, developed by Peirce and the consideration that J. Lacan proposes on the fundamental concepts of pyschoanalysis in his Seminar XI. Our intention is to show that Peirce’s philosophy holds an indirect communication with the consideration that Lacan proposes in his seminar on the fundamental concepts. The concept of “Synechism”, as the possibility of the continuus in the exercise of thought, has an immense trace in the conceptual fixation of the infinitesimal. On his behalf, Lacan turns to the infinitesimal in order to rethink and to update the central concepts of psychoanalysis.

This theoretical approach, or communication, has positive variations for the rethinking of the philosophical branch of a discipline such as psychoanalysis, which develops its major practice in clinics.

Keywords: Peirce, Lacan, Synechism, infinitesimal, continuum.

Peirce y Lacan: Una aproximación desde lo continuo.

Las condiciones mentales que suelen considerarse como analíticas son, en sí mismas, poco susceptibles de análisis.

Las consideramos tan sólo por sus efectos. De ellas sabemos, entre otras cosas, que son siempre, para el que las posee, cuando se poseen en grado extraordinario, una fuente de vivísimos goces.

Edgar Allan Poe, 1841.

En el siguiente articulo nos proponemos abordar una aproximación entre la filosofía de Charles S. Peirce y el tratamiento del psicoanálisis Lacaniano. Para ello, tendremos en cuenta el concepto llamado “Sinequismo” desarrollado por Peirce y el tratamiento que Jacques Lacan propone en su Seminario XI sobre los conceptos fundamentales del psicoanálisis. Nuestra pretensión es mostrar que la filosofía de Peirce mantiene una comunicación indirecta con el tratamiento que Lacan propone en sus seminarios sobre los conceptos fundamentales. El concepto de Sinequismo, como posibilidad del continuo en el ejercicio del pensamiento, tiene su inminente trazo con la fijación conceptual de lo infinitesimal, por otro lado, Lacan en su seminario recurre a lo infinitesimal para repensar y actualizar los conceptos centrales del psicoanálisis. Si bien cada autor analiza desde su postura, una filosófica y otra desde su disciplina psicológica, convergen en un punto de fuga que revitaliza la comunicación entre lo filosófico y el encuentro psicoanalítico.

Esta aproximación o comunicación teórica, tiene variantes positivas para pensar desde la rama filosófica a una disciplina como el psicoanálisis, que mantiene su práctica mayor en la clínica.

Peirce y Lacan, un encuentro.

 

La primera relación teórica entre Charles Peirce y Jaques Lacan la podemos encontrar de forma directa en el seminario 7 de este último. Aquí Lacan dice lo siguiente:

Por lo que se expresa en esta fórmula que está esencialmente consagrada al signo y a deslizarse en el juego de los signos a ser algo que es el único universal y dominante primado, el de ser subyugado por la estructura del mundo de los signos, es decir los términos empleados por Peirce, el signo es lo que está en lugar de algo para alguien. (Lacan, 1959-1960:114).

Esta presunción explicita de Lacan a Peirce, tiene diferentes implicancias para el reverso del Psicoanálisis. Los postulados por Lacan quedan expreso en su interés por agregar al psicoanálisis, una disciplina fundamental, como es la lingüística. Reconocerá inclusive, que la piedra angular del psicoanálisis “el inconsciente”, está estructurado como lenguaje.

La formulación del significante que acontece como piedra angular en la teoría lacaniana se debe fundamentalmente a tener otra variante en cuanto las resoluciones semióticas. La alteración formal que proponía el estructuralismo de Saussure no sutura el campo de investigación que acontece en Lacan, la idea central de que “un significante representa al sujeto para otro significante” elude la formulación saussuriana significado/significante y se acerca más a la formulación sígnica de Peirce que reconoce que un signo siempre representa algo para alguien.

Lacan en su preponderancia psicoanalítica destaca la labor de la trasferencia como mediación de la cura. En la clínica es donde la teoría retoma su práctica y revierte el efecto. El interés por la clínica y su función práctica, es un punto nodal para pensar también un encuentro con las formulaciones epistemológicas y filosóficas que propone Peirce. Tanto Lacan como Peirce reconocen el desarrollo del sujeto solo en el plano de una sociedad. El filósofo norteamericano con su elaboración pragmática, va a destacar siempre el resultado de una acción ante una mera función especulativa de la teoría. En última instancia, sólo pensamos para dar resultados a la comunidad donde nos desarrollamos.

Los desarrollos filosóficos en su conjunto de la filosofía de Peirce no llegaron a las manos de Lacan de una manera directa, más bien, por otro lingüista, Jakobson (Miller, 2005). Al mismo tiempo su producción fue sólo absorbida desde el plano semiótico y no en su completud filosófica como sí había tenido con otros filósofos por ejemplo Hegel y Heidegger entre otros. Estos impases teóricos se dan fundamentalmente por poca difusión de la obra completa de Peirce en el terreno continental de Europa, específicamente Francia y Alemania. Aun así, con la recuperación que Lacan hace de Peirce en su plano teórico deja abierto nuevos encuentros que serán retomados por diferentes estudiosos de los dos autores. En Francia los trabajos del psicoanalista Michel Balat, tratan de recuperar y ampliar el campo del psicoanálisis amparándose en la teoría semiótica y filosófica de Peirce. Dicho autor ve una importancia de los trabajos de Peirce para pensar la clínica psicoanalítica (Michel Balat, 2003). Por otro lado las investigaciones acerca del estatuto y los alcances de la topología lacaniana, a saber: lo real, lo simbólico y lo imaginario en relación a la lógica- semiótica triádica propuesta por Peirce, “representamen, objeto, interpretante”, (Pulice, Manson, Zelis, 2007), vienen a profundizar la contribución y relación entre una disciplina y otra.

Peirce y lo continuo como posibilidad.

 

El campo de desarrollo intelectual del pensador Peirce reúne varias ramas del campo científico, y filosófico. Esta demanda de saberes lo llevó a pensar una arquitectónica del conocimiento, donde su principio pragmático será punto fundacional para el desarrollo de las diferentes disciplinas (Oostra Arnold, 2004). Unos de los conceptos fundamentales de la teoría filosófica de Peirce es el “sinequismo”, que remite específicamente al movimiento de lo continuo. En palabras de Peirce “ LA PALABRA sinequismo es la forma castellana del griego συνεχισμός, de συνεχής, continuo.” (OFR, 2:39). De su obra filosófica reunida tomamos dos artículos específicos donde le pensador norteamericano desarrolló dicho concepto, a saber: “La ley de la mente” y “La Inmortalidad a la luz del Sinequismo”.

Para erigir un pensamiento la fuente de donde se nutre se presenta como un cúmulo de ideas, ya sea preconcebidas o formuladas en su mismo ejercicio lógico. La relación de una idea con otra tiene que tener un correlato en sí mismo, aquí es donde Peirce se ubica. El fenómeno mental se sutura bajo el imperio de una ley, que es la relación de una idea con otra, hay una continuidad lógica entre unas y otras, se fundamentan unas con otras en su afectabilidad. Esta afectabilidad no es una reproducción igual de una idea pasada a un presente crucial. Para Peirce las ideas pasadas tienen un resultado en el presente, diferente. El movimiento de las ideas tiene un continuo actualizable. Entonces la conexión entre el pasado y el presente a través de las ideas se da en un continuo sin más. En palabras de Peirce: “el presente está conectado con el pasado mediante una serie de pasos infinitesimales reales.” (OFR, 1:458). La postulación de lo infinitesimal como conexión entre el pasado y el presente recubre al sujeto en el espacio ontológico de lo continuo. Cada acto que se da mediante una interpretación del mundo tendrá un correlato de tiempo que no se detendrá en un límite de corte o coto sustancial. El movimiento de los pensamientos será en acto y cumplirá una función específica, pero seguirá reproduciendo por el amparo de este movimiento de lo infinitesimal, “En un intervalo infinitesimal percibimos directamente la secuencia temporal de su comienzo, mitad y fin; no, por supuesto, en la forma de reconocimiento, pues el reconocimiento es sólo del pasado, sino en la forma de sensación inmediata.” (OFR, 1:458-459). La solución de lo infinitesimal viene a fundamentar el campo de lo continuo en el pensamiento y sus ejes, las ideas. El sinequismo Peirceano es amparado por la formulación matemática. Así la metafísica de la continuidad fundamenta también el orden ontológico del sujeto y sus derivas fenomenológicas.

La disolución del límite como coto o ruptura es eliminada por Peirce al fundamentar su continuo en lo infinitesimal. Porque un conjunto de ideas puede tener su aplicabilidad en un momento dado, pero puede seguir su curso por la posibilidad infinitesimal. La conciencia realiza su acto en un momento determinado, calcula, produce inferencias en un presente con ideas que tienen su movimiento continuo, “mi sensación inmediata es mi sensación a través de una duración infinitesimal que contiene el instante presente.” (OFR, 1:466).

El flujo del tiempo en el sujeto está determinado por insistentes actos mentales, ideas que tienen sus inferencias en otras ideas. La afectabilidad de una con otras marca el camino de los estados mentales del sujeto. Para Peirce todas las ideas se relacionan gracias a lo continuo de sus actos, la posibilidad de descubrir nuevas leyes, de seguir un camino de descubrimiento y no limitar nuevos campos de saberes, se da específicamente por la posibilidad continua de nuestras ideas, “la ley de la expansión continua producirá una asociación mental; y esto, supongo, es una descripción abreviada de cómo el universo ha evolucionado.” (OFR, 1:470) El Sinequismo como abreviación de lo continuo fundamenta el movimiento de los conceptos y las ideas. Fundamenta la posibilidad de nuevas inferencias sobre el mundo. Se aleja de un pensamiento fundacional unívoco, le escapa al coto del pensamiento, a la realización de los incognoscibles. El límite es dentro de una inercia infinitesimal. El movimiento continuo de las ideas comprende y posibilita el avance de una investigación y la resolución de una comunidad. Un conjunto de ideas o teorías se sostienen solamente por la posibilidad que tenga de comunicar y de seguir siendo eficientes en los sujetos, tal como lo aclara Hilary Putnam, “The metaphysical intuition that is behind all this is that we live in a world-since Peirce did think that there actually are continua in the real world-in which there are an enormous numberof possibilities:compatible possibilities.”(Putnam,1995:19). Lo posible así se presenta, como función de acción. El mundo se configura en su realidad por un continuo actualizable, a través de

elucubraciones e ideas, que se resuelven en un ámbito práctico.

La comunicación continua estará siempre, a través de ideas, en movimiento, que no serán siempre las mismas, tendrán sus variantes, por su misma posibilidad de continuo. Así, el conocimiento que funda un acto en los sujetos se sostiene por un continuo desde sus percepciones hasta las nociones básicas que se pueden presentar en la mente. El continuo es la posibilidad de poner en acción el cúmulo de las inferencias o ideas de nuestros pensamientos. Este continuo atañe a todo pensamiento inclusive a la par religiosa como lo hará notar Peirce:

el sinequista no admitirá que los fenómenos físicos y psíquicos sean totalmente distintos, ya pertenezcan a diferentes categorías de sustancia, o como lados totalmente separados de un solo escudo, sino que insistirá en que todos los fenómenos son de un único carácter, aunque algunos son más mentales y espontáneos y otros más materiales y regulares. (OFR, 2:40).

En última instancia, el continuo se erige como posibilidad en el campo más amplio del ser, una ontología que sutura lo incognoscible y se erigen en la alteridad como finalidad requerida, “Toda comunicación de mente a mente se realiza a través de la continuidad del ser”. (OFR, 2:41). El sinequismo Peirceano así le da valor al movimiento de las ideas y las inferencias para pensar el mundo de los objetos y los conceptos, y cómo estos se relacionan y se fusionan en una comunidad dada.

El sinequismo como concepto funciona dentro del vasto desarrollo arquitectónico del saber propuesto por Peirce, y en última instancia, esta arquitectura tendrá como finalidad su máxima pragmática:

La máxima pragmática de Peirce sirve precisamente como un sofisticado haz de filtros para decantar la realidad y extraer de ella ciertos “pozos” de verdad. Según la arquitectónica peirceana, solamente conocemos mediante signos y, según la máxima, únicamente conocemos esos signos mediante correlaciones diversas de sus efectos concebibles en contextos de interpretación. (Zalamea,2010: 25).

Lo continuo sugiere posibilidad para la interacción y el movimiento de las ideas y los conceptos, además, de proveer cambios y perspectivas a la hora de abordad la realidad, “La continuidad o el sinequismo es la propuesta metafísica que Peirce pone en lugar del nominalismo, y lo hace en aras de dar a los conceptos (signos) el alcance que requieren para cumplir los fines de la investigación humana.” (McNabb, 2018:188).

Lacan y el movimiento de los conceptos.

 

El movimiento de los conceptos psicoanalíticos tiene su variante en la reformulación hecha por Lacan en su Seminario XI titulado Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. En dicha obra se propone analizar el Inconsciente, Repetición, Pulsión y Transferencia, además sobrevuela una pregunta como forma de despegue, un tanto tácita, a saber: ¿cuál es el rol de los conceptos y qué estatuto tiene en la teoría psicoanalítica? A primera instancia pareciera que Lacan se propone a dar un vuelco epistemológico al tratado de los conceptos, pero ya desde el comienzo advierte que los conceptos psicoanalíticos se escapan del estatuto de la verdad científica, los conceptos psicoanalíticos tienen otra preponderancia y trabajan más allá de una reproducción empírica de sus directivas

teóricas. La función de los conceptos en el espacio que le interesa a Lacan no es el terreno de la predictibilidad técnica sino más bien dentro del coto de la clínica (Lacan, 1964:18,19). Es en la clínica donde el concepto viene a funcionar en su orden simbólico y no como guión teórico. Lacan propone erradicar una linealidad del concepto, por eso aclara:

Nuestra concepción del concepto entraña que éste se establece siempre mediante una aproximación que no carece de relaciones con la forma que impone el cálculo infinitesimal. En efecto, si el concepto de modela según un acercamiento a la realidad que él está hecho para aprehender. Solo mediante un salto, un paso al límite, cobra forma acabada realizándose. (Lacan, 1964:27).

Con esta postura Lacan está desechando toda propuesta taxonómica del concepto, la definición de manual de psicología no podría definir en su completud el movimiento de los conceptos y su actualización. Al recurrir a una topología, el concepto puede tener sus variantes y sus derivadas, dar ese salto, suturar el límite que el concepto definido esconde.

Al acudir a lo infinitesimal Lacan también está dando un estatuto nuevo al movimiento de los conceptos porque estos no son estáticos sino continuos, se entrelazan y trabajan en conjunto y relazan sus variantes en la captación clínica. El valor fundamental de lo infinitesimal recae en su variabilidad razonable, es decir,

Donde haya un cambio involucrado, encontraremos el cálculo. “Variación” es otro nombre para la función que, a su vez, se refiere a la relación entre variables donde, para cada valor de una, le corresponde un valor de otra. En el cálculo, la derivada en un punto de una función (fx = y) representa la tasa de variación instantánea de Y en relación a X en un determinado punto. La variable Y es función de la variable X cuando a cada valor de X, en un intervalo, le corresponde un valor de Y. (Dutra, 2019:41).

El contenido fijo del concepto queda vacío y revierte en polarizaciones a través de la variación infinitesimal, por lo tanto, la movilidad infinita es “para que pueda moverse, el concepto en sí -en la relación entre sus elementos- y el concepto en su relación con otros conceptos. El cálculo rige las leyes de la covariancia. Ambos, matema y cálculo, rechazan el contenido .” (Dutra, 2019:43).

Esta necesidad de una movilidad del concepto es para demostrar que el funcionamiento de una teoría pude variar y rencontrarse con nuevas postulaciones en la clínica. El progreso de un concepto en la teoría psicoanalítica no será fijo y tendrá variantes de su uso en la relación con los otros conceptos. La operatoria de lo infinitesimal funciona en la teoría psicoanalítica como amparo para el movimiento de los conceptos. Lacan con su prepuesta rehúsa a la explicación taxonómica de los conceptos, porque estos conceptos tienen relevancia y explicación en la acción clínica, allí es donde se presentan los impases y coordenadas funcionales entre el analista y el analizado, tal como aclara Lacan en referencia al concepto de trasferencia: “Este concepto está determinado por la función que tiene en una praxis. Este concepto rige la manera de tratar a los pacientes. A la inversa, la manera de tratarlos rige al concepto”. (Lacan, 1964:130).

Una mirada en conjunto.

 

Al comienzo de nuestro articulo, mostramos que la relación teórica entre Lacan y Peirce provenían específicamente de la rama de la semiótica, pero podemos también concluir una aproximación más allá de esta rama lógica. Es a través del estatuto de lo infinitesimal que cada autor da   una mirada en conjunto sobre la derivadas matemáticas. Para Peirce, el sinequismo, como variante del movimiento incesante de las ideas, es un principio filosófico crucial, porque sólo en la posibilidad de ese continuo se elaboran nuevas teorías y nuevos posibles conocimientos. Por otro lado, Lacan también está reconociendo la importancia del movimiento topológico de los conceptos, en última instancia un concepto es una idea en uso práctico. También los dos reconocen que tanto las ideas como los conceptos tienen su importancia en la acción que producen estos en la comunidad, ya sea una comunidad epistémica de corte científico, como así también la comunidad del campo psicoanalítico. Así la máxima pragmática de Peirce no escapa a la visión de Lacan sobre el uso y la práctica de la teoría psicoanalítica. Sin decir que Lacan es un pragmatista, lejos está de serlo, sí comparte la necesidad de que una teoría y el movimiento de sus conceptos tenga incidencia en su clínica, que es donde se juega la realidad del sujeto.

Así Peirce funciona como un interlocutor más del psicoanálisis Lacaniano, un aporte desde la filosofía que fue un caudal de discusión en toda la vida del psicoanalista francés, tal como aclara Nora Trosman sobre la relación entre filosofía y psicoanálisis, “ La tela del psicoanálisis es hecha de trama y urdimbre y pienso esta última como el conjunto de los conceptos teóricos-clínicos, que colocados juntos y en paralelo, luego son enlazados y cruzados por la trama, o sea, los conceptos filosóficos, topológicos, lingüísticos, matemáticos.” (Trosman, 2020: 24).

En conclusión, las variantes teóricas como efecto de aproximación entre Peirce y Lacan nos sugieren nuevas lecturas y nuevos caminos en lo que atañe a la investigación. Uno de estos caminos es ampliar el campo psicoanalítico que tiene una función primordial en la clínica.

Referencias:

 

Balat, M. (2003). Peirce et la clinique. Protée. 30(3), 9-24. https://id.erudit.org/iderudit/006864ar

Dutra, F. (2019). El cálculo infinitesimal y la reforma conceptual. El rey está desnudo. 12 (14). 33-46. http://elreyestadesnudo.com.ar/

wp-content/uploads/2020/03/El-rey-est%C3%A1-desnudo-Nro-14.pdf

Lacan, J. (1958-1959). El deseo y su interpretación, El Seminario, Libro 6. Bs. As.: Paidós.

Lacan, J. (1964). Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. El Seminario. Libro 11. Bs. As.: Paidós. McNabb, D. (2018). Hombre, signo y cosmos. La filosofía de Charles S. Peirce. México: Fondo de Cultura Económica. Miller, J.-A. (2005). “Nota paso a paso” en Lacan, J., El seminario. Libro 23. Bs. As.: Paidós.

Oostra, A. (2004). C. S. Peirce y el Análisis: Una primera lectura de El Continuo Peirceano, Boletín de Matemáticas, Nueva Serie, XI(1), 19-30.https://revistas.unal.edu.co/index.php/bolma/article/view/40286/42119

Peirce, C. S. (2012). Obra filosófica reunida (1867-1893), Tomo I-II. Houser, N.; Kloesel, C. (Eds.). México: Fondo de Cultura Económica.

Pulice, G.; Zelis, O.; Manson, F. (2007). Investigar la Subjetividad: Investigación Psicoanálisis. Buenos Aires: Letra Viva.

Putnam Hilary. (1995). Peirce’s continuum. In Kenneth Laine Ketner, editor, Peirce and Contemporary Thought, pages 1–22. Fordham University Press, New York.

Trosman, N. (2020). Interlocutores Filosóficos de Lacan. Bs. As.: Logos Kalós. Zalamea Traba, F. (2010). Razón de la frontera y fronteras de la razón. Bogotá: Editorial Universidad Nacional de Colombia.

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