Número 3, Publicaciones

Las “nuevas” espiritualidades: desafíos de la práctica psicoanalítica en el siglo XXI

The “new” spiritualities: challenges of psychoanalytic practice in the 21st century

Scanners. David Cronenberg, 1980.

Mariana Vazano

 Argentina, Psicóloga. Maestranda en Psicoanálisis, Facultad de Psicología-UNR marianavazano@outlook.com

Resumen:

El presente escrito se propone indagar los modos de ejercer poder de diversas prácticas en auge sobre los cuerpos y la masa para arribar a los desafíos que le presentan al psicoanálisis. Se analiza, por un lado, si estas “nuevas” espiritualidades no son otras de las que Freud se sentía amenazado, salvo que matizadas por un discurso pseudo científico y. por otro, su hipótesis sobre la poca posibilidad del reino de la razón científica ante los dogmas religiosos en las sociedades. Además, se ofrece una lectura del psicoanálisis como erotología y su distancia con el furor sanandi.

Palabras clave: Psicoanálisis – Telepatía – Ocultismo – Erotología – Capitalismo

Abstract:

The present writing proposes to investigate the ways of exercising power of diverse booming practices over the bodies and the mass to arrive at the challenges that they present to psychoanalysis. It is analyzed, on the one hand, if these new spiritualities are not others that Freud felt threatened, except that colored by a pseudo-scientific discourse and, on the other hand, his hypothesis about the little possibility of the reign of scientific reason in the face of religious dogmas in societies. In addition, it offers a reading of psychoanalysis as erotology and its distance from the sanandi fury.

Key words: Psychoanalysis – Telepathy – Occult – Erotology – Capitalism

 

Introducción

Algo ha incidido en la práctica psicoanalítica en el siglo XXI y ha puesto a los analistas a interrogar por ciertos fenómenos que aparecieron en la clínica misma: ataques de pánico, bulimia, anorexia, toxicomanías, urgencias. Estamos en presencia de una caída de tradiciones, rupturas con las regulaciones y aspiración hacia lo ilimitado. La hipermodernidad hace de marco a estos fenómenos y ofrece soluciones tentadoras.

 En primer lugar, se intentará desarrollar el pasaje de lo moderno a lo posmoderno, las maneras de ejercer el poder sobre los cuerpos y la masa para luego pensar la presencia del capitalismo y neoliberalismo en los seres hablantes.

 En un segundo momento, se explorará en textos de Sigmund Freud sus teorizaciones en torno a aquellos fenómenos psíquicos diversos de los que conocemos, sus inquietudes sobre el ocultismo y su posición frente a las ilusiones religiosas de las creencias y al pensamiento científico y demostrable. El primer trabajo sobre telepatía escrito por Freud, Psicoanálisis y telepatía (1921), no fue publicado en vida, aunque se lo incluyo, de alguna manera, en sus escritos posteriores como Sueños y telepatía (1922), la nota El significado ocultista del sueño en Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto (1925) y por último la conferencia Sueños y ocultismo (1933).

Por último, y a manera de conclusión, se reflexionará acerca del lugar del psicoanálisis frente a las nuevas prácticas espiritualistas creídas perdidas por Freud por el avance científico y sus nuevos modos de emerger bajo un discurso pseudo científico. ¿Continúa el temor expresado por Freud de que el psicoanálisis podría verse amenazado por la transferencia de pensamiento?

Biopolítica y psicopolítica

Lacan en el texto La Familia publicado en 1938, enuncia la declinación de la imago paterna fundamentada como una declinación social y que tiene que ver con el retorno de los efectos del progreso social iniciado en la modernidad con los ideales de la ilustración y como un porvenir de progreso para toda la humanidad. En las sociedades que están más afectadas por el progreso social, más se hace palpable la declinación y sus consecuencias: concentración económica y catástrofe política.

“Un gran número de efectos psicológicos, sin embargo, están referidos, en nuestra opinión, a una declinación social de la imago paterna. Declinación condicionada por el retorno al individuo de efectos extremos del progreso social, declinación que se observa principalmente en la actualidad en las colectividades más alteradas por estos efectos: concentración económica, catástrofes políticas.” (Lacan, p.33)

El capitalismo del siglo XIX/XX puede pensarse a través del término acuñado por Foucault: biopolítica.

Michael Foucault en la sección Derecho de muerte y poder sobre la vida en Historia de la sexualidad 1(2014) menciona el viraje por parte del Estado en sus formas de ejercer el poder: de la capacidad del soberano de hacer morir o dejar vivir a una administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida. El tránsito del poder soberano al disciplinario se debe a la transformación de la producción agraria a la industrial.

El poder disciplinario se constituye por dos polos sobre los cuales se desarrolló la organización del poder sobre la vida: 1- la disciplina del cuerpo, que desarrolla a mediados del siglo XVII y 2- los controles reguladores de la población, a principios del siglo XVIII. Estas dos formas de control se articulan en el siglo XIX facilitando el brote del capitalismo, ya que se necesitaba cuerpos-máquinas que funcionaran en el sistema, productivos y consumidores

El capitalismo de la era de Freud no es el mismo que 100 años después. En la actualidad estamos en una sociedad hipermoderna, el neoliberalismo es una forma de mutación del capitalismo ¿cómo ejerce su poder?

 El neoliberalismo da lugar a la psicopolítica, ya no al control y vigilancia de los cuerpos, sino que es caracterizado como un poder inteligente donde los hombres se someten a sí mismos y existe una presencia de control activo de la comunicación. Según Byung-Chul Han en su libro Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder enuncia que el poder inteligente en lugar de someter y disciplinar los cuerpos a coacciones y prohibiciones se ajusta a la psique del sujeto. A su vez, el sujeto se pretende libre cuando en realidad es un esclavo: “(…) el sujeto del rendimiento neoliberal, ese «empresario de sí mismo», se explota de manera voluntaria y apasionada” (Byung-Chul, 2014:25). Esta técnica de poder evade toda visibilidad, se apropia de una forma sutil, flexible, permisible e incluso amable -me gusta- ofreciéndose como libertad. De ahí que el sujeto se cree libre, siendo que no es consciente de su sometimiento.

Los dialectos de la magia y la ciencia

En el manuscrito Psicoanálisis y telepatía Freud expresa que ya no es posible dejar de lado el estudio de los hechos mencionados ocultos, “(…) aquellos poderes psíquicos diversos a los que conocemos” (Freud, 1991:169). Da cuenta del notorio interés de parte de los ocultistas en tratar al psicoanálisis como aliado para resistir ante la autoridad exacta. Si bien esta comunidad le parece prometedora, analiza algunas discrepancias: los encargados de los fenómenos ocultos sólo buscan corroboraciones en el discurso científico para profesar su fe, mientras que los analistas son del linaje del pensamiento científico exacto. Mas adelante enuncia: “En vista de una complexión mental tan diversa, la comunidad de trabajo entre analistas y ocultistas promete poca ganancia. El analista tiene su campo de trabajo, que no debe abandonar: lo inconsciente de la vida anímica. Si en el curso de su tarea quisiera estar al acecho de fenómenos ocultos, correría el riesgo de descuidar todo cuanto se halla más cercano. Ello le haría perder esa falta de cerrazón, esa neutralidad, esa desprevención que han constituido una pieza esencial de su armamento y dotación analíticos. Si unos fenómenos ocultos hubieran de imponérsele como lo hacen otros, los desechará tan poco como a estos. Parece ser este el único designio compatible con la actividad del analista.” (Freud, 1991:171)

En Sueño y telepatía expresó su postura frente a la temática: “De mi conferencia no averiguarán nada sobre el enigma de la telepatía, ni siquiera se informarán si yo creo o no en la existencia de una «telepatía». Aquí me he propuesto la muy modesta tarea de indagar la relación de los sucesos telepáticos, cualquiera que sea el origen de estos, con el sueño; más precisamente: con nuestra teoría del sueño” (Freud, 1991:189)

Lo que sí sostiene en este ensayo es que el sueño no tiene nada que ver con la telepatía. Relata dos casos de sueños y concluye que no puede elaborar discernimiento alguno sobre la telepatía, pues él no sabe nada de ello.

 En Sueños y ocultismo Freud define de una manera general al ocultismo: “(…) una suerte de más allá del mundo luminoso, gobernado por leyes implacables, que la ciencia ha edificado para nosotros” (Freud, 1991:29). Comunica a los analistas que nuestra posición frente a estos casos milagrosos o de ocultismo debe ser cauta al momento de desautorizar tesis nuevas aduciendo el motivo intelectual, ya que esto no nos llevaría más que a la aversión y a la incertidumbre, en otras palabras:Ustedes preferirían sin duda que yo me atuviera a un teísmo moderado y me mostrara implacable en la desautorización de todo lo ocultista. Pero soy incapaz de cortejar a nadie, y no puedo menos que sugerirles adoptar una actitud más amistosa hacia la posibilidad objetiva de la trasferencia del pensamiento y, con ella, de la telepatía también” (Freud, 1991:50)

Por otro lado, mantiene la expectativa de que la aplicación del psicoanálisis pueda arrojar luz sobre el ocultismo. Para ello, se propone proceder de la misma forma que lo haría con otro tipo de material de la ciencia: 1- comprobar si tales motivos son demostrables, 2- empeñarse por su explicación. No convencido aún, intentará acercarse al núcleo no discernible de los hechos de oscurantismo a través del sueño y la telepatía.

Lacan en la clase 2 del seminario XXI Los Nombres del Padre cuestiona a Freud por imaginarse que el discurso científico debía tener en cuenta todos los hechos, ya que éste último, no quiere saber nada de lo que no entra en su sistema (lo oculto). Lo que no tiene que ver con la forma del discurso no está escondido, está “en otra parte” (Lacan, 1973). Más adelante continúa: “(…) Ese Real acerca del cual uno se interroga hacia el final de la Interpretación de los Sueños, y lo que hay que decir, lo que hay que decir es esto: que si la vez pasada los aburrí con esa historia de lo oculto, es justamente por esto, porque para Freud es en cierto modo la confirmación patente: sobre esas tres dimensiones, de las cuales él nos denuncia tan bien dos, ¿qué es para Freud lo Real?

 Y bien, se los diré hoy: es, justamente, lo oculto. Y lo es precisamente por cuanto Freud lo considera como lo imposible. Pues acerca de la historia del ocultismo y la telepatía, él nos previene, e insiste, que no cree en ella para nada.” (Lacan, p.17)

El lugar del psicoanálisis frente a las nuevas espiritualidades

La holística, el coaching, energías que circulan o se bloquean, hierbas, astros y calendarios determinantes en nuestro destino, personas tóxicas, vidas pasadas, disposición de muebles, reiki, management personal, son algunas de las nuevas espiritualidades presentes en la época actual. Estas “nuevas” formas han pasado de ser desprestigiadas desde la época freudiana a apropiarse de espacios públicos, libros, manuales, conferencias con gran convocatoria, cursos, capacitaciones. Este auge puede deberse a varios motivos: 1- teniendo en cuenta el poder inteligente que ejerce el neoliberalismo, estas terapias no se enfrentan al sujeto, sino que le dan facilidades, lo seducen y tranquilizan brindándole sentidos. 2- la ponderación de Maestros que aseguran una vida eterna y sin sufrimientos. Estos conductores -apelando a discursos ligados tanto al saber científico, como a elementos místicos, en una suerte de hipnósis- logran un rol destacado en el entramado social. En Psicología de las masas y análisis del yo, Freud enuncia sobre los hipnotizadores: “El trecho que separa el enamoramiento de la hipnosis no es, evidentemente, muy grande. Las coincidencias son llamativas. La misma sumisión humillada, igual obediencia y falta de crítica hacia el hipnotizador como hacia el objeto amado. La misma absorción de la propia iniciativa; no hay duda: el hipnotizador ha ocupado el lugar del ideal del yo. (…) El hipnotizador es el objeto único: no se repara en ningún otro además de él. Lo que él pide y asevera es vivenciado oníricamente por el yo.” (Freud, 2010:108).

Precisamente, el psicoanálisis es ajeno al deseo de experimentación por parte del analista a querer curar todo, está lejos del furor sanandi que apuesta al alivio inmediato y a hacer el bien. Es notoria la soltura y rapidez que tienen estos “Maestros” de generar transferencias con sus grupos o pacientes ocupando su Ideal y quedar así en el plano de la idealización, de lo especular. En Puntualizaciones sobre el amor de trasferencia (2010) Freud hace referencia a prevenir una transferencia recíproca y los obstáculos que pueden presentarse si se produce una simetría: “Uno debe guardarse de desviar la trasferencia amorosa, de ahuyentarla o de disgustar de ella a la paciente; y con igual firmeza uno se abstendrá de corresponderle. Uno retiene la trasferencia de amor, pero la trata como algo no real, como una situación por la que se atraviesa en la cura, que debe ser reorientada hacia sus orígenes inconscientes y ayudará a llevar a la conciencia lo más escondido de la vida amorosa de la enferma, para así gobernarlo” (Freud, 2010:169)

Lacan en la apertura del Seminario 10: La angustia (2013) plantea que lo que él desarrolla no es una psicología sino una praxis que merece el nombre de erotología. El amor de transferencia le otorga al analista todo tipo de poderes y saberes, por ello es tan importante la función del deseo del analista: un deseo que no está sostenido fantasmáticamente como el deseo que sostiene el neurótico. En la clase Aforismos sobre el amor, Lacan introduce el deseo del analista y lo hace recordando el deseo del enseñante. El profesor enseña sobre la enseñanza y si éste se empeñara un poco menos en que todo encaje, tendría el mismo resultado al que apunta un collage, quiere decir, a evocar la falta que constituye todo el valor de la obra figurativa (Lacan, 2013). Esta diferencia del deseo del analista y del enseñante de “hacer encajar”, permite pensar la posición de un análisis, en tanto el sujeto pueda encontrar a través de una experiencia del amor -como lo es la transferencia- una relación con su deseo. Por lo tanto, el analista no vendría a tener una posición de amo, ni de Don Juan como el que se asemeja a la imagen del padre no castrado, sino que lo que posibilita una experiencia analítica es posible gracias al deseo del analista, aquel que da lugar a la falta. El analista desde su posición de deseo debe preservar el a como lugar vacío.

Para finalizar, encontramos por un lado a Freud interesado por fenómenos ocultos, pero a su vez bajo el influjo del positivismo -de allí sus numerosos intentos de elevar el psicoanálisis al rango de ciencia. Lo podemos ver en varias de sus defensas, por ejemplo, cuando en la conferencia n°30 menciona al respecto: “Cuando hace más de diez años ingresaron por primera vez en mi círculo visual, también yo registré la angustia frente al peligro que corría nuestra cosmovisión científica, que, en caso de corroborarse partes del ocultismo, debería dejar el sitio al espiritismo o a la mística. Hoy pienso de otro modo; opino que no atestigua gran confianza en la ciencia creerla incapaz de acoger y procesar lo que resulte verdadero, eventualmente, de las tesis del ocultismo” (Freud, 1991:50)

También, en El porvenir de una ilusión argumenta lo siguiente: “Tras esta orientación que hemos tomado, volvamos a las doctrinas religiosas. Nos es lícito, entonces, repetir; todas ellas son ilusiones, son indemostrables, nadie puede ser obligado a tenerlas por ciertas, a creer en ellas. Algunas son tan inverosímiles, contradicen tanto lo que trabajosamente hemos podido averiguar sobre la realidad del mundo, que se las puede comparar —bajo la debida reserva de las diferencias psicológicas— con las ideas delirantes. Acerca del valor de realidad de la mayoría de ellas ni siquiera puede formularse un juicio. Así como son indemostrables, son también irrefutables. Todavía sabemos muy poco para ensayar una aproximación crítica. Los enigmas del mundo se revelan a nuestra investigación sólo lentamente; son muchas las preguntas que la ciencia no puede responder aún. No obstante, el trabajo científico es el único camino que puede llevarnos al conocimiento de la realidad exterior a nosotros” (Freud, 2009:31).

En este mismo ensayo, hacia el final, dialoga con un adversario imaginado por él que le muestra, con cierto grado de cinismo, la poca posibilidad del reino de la razón científica ante los dogmas religiosos en las sociedades, y lo justifica de esta manera: “Si pretende eliminar la religión de nuestra cultura europea, sólo podrá conseguirlo mediante otro sistema de doctrinas, que, desde el comienzo mismo, cobraría todos los caracteres psicológicos de la religión, su misma sacralidad, rigidez, intolerancia, y que para preservarse dictaría la misma prohibición de pensar” (Freud, 2009:50).

¿No son acaso las “nuevas” espiritualidades este otro sistema de doctrinas? ¿No se caracterizan justamente por prohibir el pensamiento y obligar al sentir? Gozar, aquí y ahora, hasta el fin de los tiempos: “El capitalismo del consumo introduce emociones para estimular la compra y generar necesidades. El emotional design modela emociones, configura modelos emocionales para maximizar el consumo. (…) hoy no consumimos cosas, sino emociones.” (Han, 2014:39)

Bibliografía

Byung-Chul Han (2014) Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Barcelona: Herder Editorial S.L.

Freud. S. (1991) Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis y otras obras. O.C Vol. XXII. Buenos Aires: Amorrortu.

 Freud. S. (1992) El porvenir de una ilusión. El malestar en la cultura y otras obras. O.C Vol. XXI. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud. S. (2010) Mas allá del principio de placer. Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras. O.C. Vol. XVIII. Buenos Aires: Amorrortu.

 Freud, S. (2010) Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente. Trabajos sobre técnica psicoanalítica y otras obras. O.C. Vol. XII. Buenos Aires: Amorrortu.

Foucault, M. (2014) Historia de la sexualidad 1: La voluntad de saber. Buenos Aires: Siglo veintiuno.

Lacan, J. (2013) Seminario 10: La angustia. Buenos aires: Paidós.

 Lacan, J. (2006) El triunfo de la religión: precedido de Discurso a los católicos. Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. La familia. Recuperado de https://www.lacanterafreudiana.com.ar/2.5.1.2-%20LA%20FAMILIA,1938.pdf

 Lacan, J. Seminario 21 Los nombres del padre. Recuperado de http://www.bibliopsi.org/docs/lacan/26%20Seminario%2021.pdf

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